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¿Quién es el Universo?

Existe una Conciencia Universal

En una ocasión asistimos a un “bautizo”, o más bien, a la bendición de una bebé en un Templo Budista, y nos impresionaron las palabras del Monje que celebraba la ceremonia, cuando señaló que, para esa dulce niña, sus padres eran sus Dioses: “Fueron ellos quienes la crearon en un acto de amor, la hicieron a su imagen y semejanza, y la alimentarán y protegerán hasta que ella esté en capacidad –de también- convertirse en una Diosa, apta a su vez, de crear vida igual que sus progenitores”, afirmó el religioso. Muchas preguntas se nos vinieron a la mente. La primera de ellas, de forma natural, fue revisar la interrogante de ¿Quién es Dios?... Lo cual nos llevó más bien a intentar responder: ¿Quién es El Universo?, porque al hacerlo encontraríamos la respuesta a la primera pregunta.

Tendríamos que indagar ¿Quién es el Universo?, porque esta sería la grandiosa, monumental e infinita 'obra' -precisamente- del 'Creador’. Aunque no podemos dejar de preguntarnos sobre la posibilidad de que el mismo 'Universo’, en toda su magnitud, se creara a sí mismo, actuando como un ser viviente, y con conciencia propia, como Suprema Conciencia. El propio Universo, como ser viviente, como Dios.

En esta premisa, el Universo, sería lo que otros entienden como un ‘Dios’ con forma humana, y como una entidad afuera del Universo. A este 'Dios' se le atribuyen características y cualidades de personas. Lo cual las ciencias de la conducta estudian y definen como antropomorfismo, un comportamiento innato de las personas de asemejar a otros seres con forma de hombre o mujer. Por esta razón, muchos divisan a ‘Dios’ como un ser de edad mayor con cabellos y barbas blancas, parecido a un patriarca, como lo pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, y les es difícil ver en el Universo, omnipotente y omnisciente, al Creador o Dios.

Creación de Adán (Miguel Ángel)

Creemos que los libros antiguos de distintas creencias rememoran algunos encuentros con ‘seres distintos’, o de distintos tiempos y espacios, pero en realidad no ‘deidades’, pero que fueron confundidos como tales, por ser diferentes, con mayores conocimientos científicos, y con el uso de artefactos fuera de la comprensión humana de esas épocas.

En verdad, pensamos que todos formamos parte de Dios, y que todos fuimos hechos a su semejanza. Por eso podemos crear pensamientos, acciones, cosas, y como ‘Dios’ o la Divina Providencia, también crear vida, como bien lo dicen los monjes budistas cuando señalan que, para los hijos, sus padres serían sus dioses o su punto de conexión con el Supremo Creador.

¿SOMOS SEMEJANTES A 'DIOS'?

En los libros antiguos de algunas religiones se asevera que Dios hizo a los seres humanos “a su imagen y semejanza”. Esta afirmación condujo a que muchos creyentes, y practicantes de esos credos religiosos, pensaran que Dios era de forma humana. Incluso, algunas iglesias llegaron a ilustrar a Dios como un hombre longevo, para darle un toque patriarcal y un género. Este hecho responde a la realidad del conocimiento que tenían en estas creencias de aquellos tiempos, sobre el Universo, el planeta Tierra y los seres vivientes y el régimen patriarcal que sustentaba a esos pueblos de antaño.

Según los textos bíblicos, 'Dios' habría creado a los seres humanos y todo cuanto existe en la Tierra. Textualmente la Biblia dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” y luego: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Lo que hizo pensar a buena parte de la feligresía de las religiones abrahámicas, que Dios solamente había creado a este planeta y toda la vida dentro de él. Por ello, estas iglesias no podían creer en vida fuera de la Tierra, así como creyeron que la Tierra era el centro del Universo, y que todo el Cosmos giraba en torno a ella, que la Tierra podía ser plana y que 'Dios' era un anciano patriarca que en seis días terrestres creó al Universo todo y al planeta Tierra.

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Distintas razas humanas

¿Cuál de las razas humanas es semejante a Dios?

Esta es una pregunta que algunos se formularon y, al responderla de acuerdo con su propio origen e idioma, discriminaron a las otras razas, que no serían semejantes a Dios. Nos imaginamos a algunos pensadores de antaño expresando dudas como: ¿De qué color de piel es Dios? ¿Es hombre o mujer? ¿Asiático, europeo o africano? ¿Qué lenguaje habla Dios?...

Lo cierto, es que esta interrogante debe enseñarnos que sí una suprema conciencia, o 'Dios', nos hizo a su imagen y semejanza no se refería a las razas del ser humano ni a su sexo. De una cosa sí estamos seguros: Todos tenemos semejanza a Dios, todas las razas, todos los géneros y todo cuanto existe en la Tierra y… en el Universo.

LA VIDA EN EL UNIVERSO

Si solamente en la Tierra existen incontables seres vivientes, imaginemos la incalculable cantidad de seres que existen en el infinito Universo.
Si creemos en que Dios creó los Cielos y la Tierra, estamos afirmando que Dios creó al Universo, a todo cuanto existe en su seno y a toda la vida universal. De manera que debemos concluir que los seres vivientes, en todo el Universo, también fueron hechos a imagen y semejanza de Dios.

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Versión de extraterrestre más difundida

La concepción de seres extraterrestres entre los humanos está limitada, como hemos explicado, a su antropomorfismo o la tendencia de las personas a atribuir rasgos y cualidades humanas a otros seres. Así, los supuestos extraterrestres, aunque diferentes, tienen brazos, cara, ojos, boca, manos, piernas. Pero la realidad es que un ser viviente pudiera ser un ente muy desemejante.

Una simple célula humana es algo redondeado, con un núcleo y un citoplasma envuelto en una membrana plasmática, pero es el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo. Y no solo es un ser viviente, sino que dentro de sí lleva el código genético con el cual se puede crear un ser humano completo.

En el infinito cosmos pueden existir seres vivientes de cualquier forma, seres de luz, de gases, de materia, de energía, similares a los humanos o absolutamente desiguales, pero lo cierto es que todos los seres, entidades, y existencias, tenemos semejanza a Dios

Si creemos que Dios nos hizo a su semejanza, entonces debemos concientizar que no se refería a la forma de los humanos ni de ningún ser viviente o de algo existente. Las preguntas que nos debemos hacer son: ¿En qué somos semejantes al Creador Universal? ¿Qué nos es común a todos? Porque si el Creador Universal transmitió, el ser semejante a los seres vivientes o a algo existente en el Universo, se refería a todos en el Cosmos. Entonces: ¿Qué es lo que tenemos todos igual?

TODOS SOMOS SERES UNIVERSALES

Todos los seres humanos somos semejantes / https://www.pexels.com/photo/multi-cultural-people-3184419

Durante los siglos 19 y 20, basándose en criterios de pseudociencia, utilizando supuestos ‘estudios’ biológicos y antropológicos, algunos autores desarrollaron una concepción racista de la historia de la humanidad. Así, lo que durante milenios se manifestó como un rechazo hacia las personas desconocidas, hacia los forasteros, o a una comunidad, por defensa o protección propia, se retroalimentaron y se fortalecieron estos falsos conceptos diferenciales, y llevaron al racismo a pueblos 'cultos' como Alemania, Italia, Japón, así como a ejercer la discriminación en otras naciones europeas, asiáticas, africanas y americanas, y en el Mundo, incluyendo la práctica de la esclavitud, y sometiendo a los pueblos diferentes, pero más débiles o desarmados, a través de los siglos y todavía en el 21.

Estos 'estudios' mantenían que la especie 'humana' estaba dividida en cuatro razas, dependiendo del color de piel, fuera 'blanca, negra, amarilla o cobriza'.

El racismo en Hispanoamérica irrumpe durante la conquista de América. El Reino de España dictamina que existen tres razas básicas, la blanca, la negra y la indígena. No obstante, se enfrascan en tratar de definir las mezclas raciales productos de matrimonios o uniones entre las tres 'razas originarias', o 'puras', y clasifican un sinfín de ‘subrazas’, o ‘castas’. De esta forma, se definieron infinidad de subrazas o castas de los denominados en principio 'mestizos' con nombres tan diversos como 'zambos', 'mulatos', ‘salto atrás’, entre otras calificaciones en la América hispana.

La ideología racista alemana llegó al punto de provocar el holocausto judío con el nazismo, encabezado por Adolf Hitler. El nacionalsocialismo como ideología y el partido nazi se fundamentaron en principios de superioridad y pureza racial.

Los ingleses fueron los pioneros de la esclavitud, en su colonia en América, de lo que hoy es Estados Unidos. Declarando no aptos para el trabajo a los nativos del territorio, trajeron a los africanos apoyándose en creencias religiosas que permitían la esclavitud en pueblos no cristianos como interpretaban algunos pasajes bíblicos. Aún terminada la esclavitud, se continuó discriminando a las minorías afroamericanas y a las de origen latinoamericano, y de otras comunidades de distintos países, e incluso a las comunidades amerindias originarias, hasta que se firma la Ley de Derechos Civiles, donde se prohíbe la desigual y la segregación racial en 1964, en pleno siglo 20.

Sí. La humanidad ha practicado el racismo y/o la discriminación y la segregación en todo el mundo y en todas las épocas de la humanidad.

¿CÓMO DEFINIRNOS LOS HUMANOS EN LOS TIEMPOS ‘CUÁNTICOS’?

Hasta el presente, en pleno siglo 21, la lucha en contra de la discriminación y en pro de la igualdad de los seres humanos continua, en menor o mayor cuantía, en todo el planeta. Sin embargo, debemos darnos cuenta de que cuando nos definimos como ‘seres humanos’, o ‘seres terrenales’ porque nacimos en la Tierra, por definición nos autosegregamos del Universo. Y, al mismo tiempo discriminamos a los ‘extraterrestres’ que probablemente existan.

Ocurre el mismo fenómeno que cuando en una comunidad de tiempos remotos llegaban personas extrañas, se desconfiaba de ellos o eran rechazados. Actualmente, todavía queda algo de este comportamiento, y se les discrimina. En el pasado, ante los extraños cundía el miedo y el temor, y surgía la ira o la rabia para defender lo propio, o la vida. En ocasiones se sucedían enfrentamientos.

En el presente, destacados científicos han afirmado que si alguna vez llegaran los ‘extraterrestres’ sería para atacarnos o destruirnos. Volvemos al mismo esquema practicado por la humanidad.

Nosotros sostenemos que la Divina Providencia o ‘Dios’ nos hizo a su semejanza, y sí en la Tierra somos aparentemente diferentes, en realidad no lo somos, todos estamos compuestos en esencia por los mismos átomos, como todo ser en cualquier parte del Universo. Somos análogos o iguales que Dios. Pero no nos quedamos allí, entendemos que todos los seres y todas las cosas somos semejantes en todo el Universo. Cada ser viviente en toda la inmensidad cósmica somos semejantes, y así como en la Tierra, nos visualizamos tan aparentemente diferentes, cuando en realidad, somos absolutamente homogéneos, y en substancia, réplicas de Dios como lo es cualquier ser universal, exista donde exista, en cualquier confín del Universo.

Ahora, en medio del mundo cuántico, entre universos paralelos y las dimensiones del espacio-tiempo, los humanos debemos revisar si somos terrícolas, o si pertenecemos a algo más. Es como cuando estás en un país y vives en una ciudad o región. Si te reconoces como citadino de allí, también con el derivado del nombre de tu región. Luego, con el gentilicio de tu país y del continente donde se encuentra, y por último, como nacido en la Tierra.

Entonces -ahora- es continuar, y señalar que pertenecemos al Universo: Somos ¡Seres Universales!… Es el primer paso para evitar la discriminación de quienes son diferentes en la Tierra porque todos somos seres humanos, terrícolas, no somos distintos. Somos homónimos. Pero tampoco somos disímiles de lo que hoy se designa o distingue como ‘extraterrestre’. Sin importar cuan extraños sean, realmente son ‘Seres Universales’, como nosotros.

¿QUÉ TENEMOS EN COMÚN CON EL CREADOR DEL UNIVERSO?

Todo en el Universo está en intercomunicación. La comunicación, una transmisión de señales a través de un código o lenguaje común entre un emisor y un receptor, ha formado parte de la historia de la humanidad desde el 'Arca de la Alianza', y todo el planeta ha sido testigo de los intentos de enviar mensajes en cohetes, en satélites y en señales por parte de los terrestres, a posibles 'extraterrestres'.

Iridescent Nightscape over La Silla

Algunas personas han recibido conocimientos fundamentales que han permitido avanzar a la humanidad, y por otro lado, la casi totalidad de los seres humanos avizoran y perciben a la Conciencia Universal por intermedio de una ingeniosa habilidad del ser humano, denominada 'voz de la conciencia', o 'conciencia del bien y del mal' que es inherente a cada persona.

Un científico por excelencia, Albert Einstein, aseveró que la única cosa valiosa es la 'Intuición'. Dijo en la década de los ‘30: "La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional, un leal siervo… Hay un chispazo en la conciencia, llámese intuición o como se quiera, que trae la solución sin que uno sepa cómo o por qué".

El genio de las matemáticas -con una mínima educación académica- Srinivāsa Rāmānujan, nacido en la India, fue un matemático autodidacta, pero fue elegido miembro de la Sociedad Matemática de Londres. Nombrado asociado de la Royal Society en 1918, a los 31 años y resultó elegido "por su investigación en Funciones Elípticas y en la Teoría de Números". El 13 de octubre de 1918, se convirtió en el primer indio miembro del reputado Trinity College. Sus teoremas y conclusiones matemáticas los usó el propio Einstein para elaborar sus teorías. Rāmānujan, explicaba que hacía su trabajo recibiendo "visiones de rollos de contenido matemático complejo que se desarrollaban ante sus ojos... Una ecuación para mí no tiene sentido, a menos que represente un pensamiento de Dios".

Además de comunicarse a través de la intuición, el otro idioma que habla ‘Dios’ es la ciencia: Si creemos en un ‘Dios’, en una Presencia Universal, una Conciencia Universal, o un Creador, esta entidad infinita, omnipresente, y omnisciente, tendría –por definición- acceso al conocimiento total, al conocimiento pleno universal. Y, si la Ciencia nos acerca al conocimiento, es claro que a más estudiemos y conozcamos, más cerca estaríamos a esta Conciencia Universal, o ‘Dios’.

Otra característica que se le atribuye a 'Dios' es que 'está en todas partes' y la ciencia nos permite precisar que una manera de que ‘Dios’ esté en todas las partes, es que sea todas las partes. De esta forma sabemos que Dios está en cada uno de los seres y en cada una de las células, en cada átomo, en cada partícula, que componen a cada ser.

La manera de comunicarnos con esta Suprema Conciencia es que tengamos una conexión genética con ‘Dios’ porque formamos parte del Universo, que en esencia es Él… Sí, El Creador nos hizo semejantes en lo que somos análogos a Él. Sí, El Creador es algo más que la suma de todas las partes del Universo, porque además posee Conciencia propia. Este Supremo Ser estaría conformado por todo lo existente en el Cosmos, y todo está constituido por partículas, ‘cuerdas’, átomos, moléculas, células.

'Dios', en substancia, es la suma de todas las partículas, 'cuerdas', átomos, moléculas, y células del Universo entero, y es un ser consciente de sí mismo. Es la Suprema Conciencia.

Los seres humanos, como todos los seres del Universo, estamos igualmente conformados, en primera instancia, por átomos, y como la Divina Providencia también tenemos conciencia. Por consiguiente, ¿En qué son semejantes todos los seres en el infinito Universo a ‘Dios’? En que todos los seres estamos constituidos por partículas, ‘cuerdas’ átomos, moléculas y células. Todos tenemos conciencia propia y todos estamos conectados por un código genético o ADN Universal.

Las personas estamos constituidos por unos increíbles organismos vivientes como son las células. Cada una de ellas posee un ADN característico del ser en el cual conviven que está en capacidad de replicar o ‘clonar’ -mediante el procedimiento adecuado- un ser idéntico al que habitan. Son capaces de nutrirse, de liberar energía, de crecer y multiplicarse, y evolucionar. Cada una de esas células, a su vez, está especializada en cuanto a sus funciones y forman parte de un órgano o de un sistema fisiológico del cuerpo humano. Así, en el cuerpo humano existen células hepáticas, células sanguíneas, o células del sistema nervioso o neuronas. Las células están presentes en el hígado, en el sistema nervioso, o en el sistema circulatorio, y en los demás órganos del cuerpo humano.

Haciendo una analogía entre el ser humano y el Universo, los seres humanos vivimos en el planeta Tierra, así como las células hepáticas conviven en el hígado. El planeta Tierra, a su vez, forma parte del sistema solar junto a otros astros. La tiroides es parte del sistema endocrino de una persona junto a otros órganos. Por equivalencia, el sistema Solar forma parte de una galaxia, La Vía Láctea. El sistema digestivo del cuerpo humano forma parte del sistema excretor junto a otros órganos del cuerpo humano. De tal manera, que, si vamos ascendiendo en la analogía con el Cosmos, la suma de todas las galaxias, y de todas las formas de la materia, energía, átomos, partículas y de todo cuanto existe, conforman el Universo. La suma de todos los sistemas del cuerpo humano, el Sistema digestivo, nervioso, respiratorio, circulatorio, endocrino, óseo, muscular, excretor, reproductor, linfático, integumentario, e inmunológico, más todo cuanto existe, átomos y partículas conforman al Ser Humano… Más, la Conciencia humana.

Si seguimos la analogía con el Universo, y tomamos como cierta que la Divina Providencia -o si lo desea llamar ‘Dios’- creó al ser humano a su imagen y semejanza, y si nosotros, los humanos tenemos conciencia, es natural que pensemos que el Universo también tendría que poseer una Conciencia propia, una Conciencia Universal, la Conciencia de ‘Dios’, dado que los humanos somos una réplica semejante del Universo, en pequeño.

Quienes consideramos que somos parte de una Presencia y Conciencia Universal, pensamos que ‘Dios’ se creó a sí mismo, y que el Universo posee conciencia propia. Creemos en que el concepto de ‘Dios’ tiene que abarcar a todo el Universo, y no sólo a la Tierra. Un verdadero Creador no hizo al planeta Tierra y a los seres humanos aisladamente.

Ahora bien, en el caso de creación de vida en un solo planeta, tendríamos que abrir la posibilidad de que alguna civilización espacial que visita a otro astro puede crear vida en el mismo. Como probablemente hagan los 'terrícolas' en Marte.

Sí un Ser Supremo creó vida, fue toda la vida, a todos los seres vivientes de la totalidad del Cosmos. Si creó planetas, lo hizo en todo el Universo. Deben existir infinitos planetas e infinitas formas de vidas… y en cada planeta y en cada forma de vida existe una conexión con esa Conciencia Universal, la Conciencia de ‘Dios’.

El Creador, por definición, tiene que estar en todas las partes porque es Omnipresente. Por ello, nosotros no hablamos de ‘Dios’ sino de la ‘Presencia’, porque esta Conciencia Universal se encuentra ‘presente’ en todas las partes, por una sola razón, porque cada parte, cada átomo, cada molécula, cada célula, cada partícula forma parte de Ella. Pero, esta Presencia –o si lo prefiere llámela, ‘Dios’- es algo más que la suma de todas las partes del Universo, porque tiene además una propia Conciencia, se expresa en todo el Universo, y podemos encontrar su infinita Conciencia, seamos humanos, o seres diferentes de otros confines del Cosmos.

Por qué no preguntamos ¿Qué es el Universo?, y, en su lugar interrogamos: ¿Quién es el Universo? La razón es porque el Universo no es una cosa, es alguien, es el Creador, un ser viviente, con conciencia propia, del cual -como humanos- formamos parte de Él, porque lo contiene todo, y precisamente por ello, es omnipresente, está y es todas las partes, incluida nuestra conciencia, y nuestro cuerpo humano. Asimismo, todos formamos parte de la Conciencia Universal, de la Divina Providencia y de su cuerpo, el Universo infinito...

Stylised atom with three Bohr model orbits and stylised nucleus¿DONDE ESTÁ LA CONCIENCIA?

Hasta en el siglo 20, y parte del 21, las ciencias de la conducta han ubicado a la conciencia en alguna parte específica del cerebro. El problema es que distintos estudios la ubican en distintas partes de éste. Otros neurocientíficos han teorizado que lo que ocurre es que la conciencia tiene distintos aspectos, la conciencia de sí mismo, la conciencia del entorno, la conciencia del tiempo, de los recuerdos, la conciencia del 'bien y el mal', la conciencia de 'Dios', entre otros aspectos de ella. Por lo que han investigado dónde queda en el cerebro, o en alguna parte del cuerpo, cada una de estas supuestas partes de la conciencia. Además, existe la controversia de qué es exactamente la conciencia.

Nosotros cuando hablamos de conciencia nos referimos al todo, a quiénes somos y adónde y en qué tiempo estamos. De dónde venimos y adónde vamos, de nuestra conciencia individual y de nuestra conciencia colectiva, de nuestra conciencia propia, de nuestra conciencia con la humanidad y de una conciencia mancomunada con la Conciencia Universal, o de 'Dios'.

Complete neuron cell diagram en

En la gráfica vemos un diagrama completo de las células neuronales

Consideramos que cuando se habla de partes de la conciencia en distintas locaciones en el cerebro o en el cuerpo humano, tenemos que suponer que existan mecanismos de integración de la conciencia para que actúe como un todo físicamente. Pero aun coexistiendo en un sistema que integrara fisiológicamente a cada parte de la conciencia, junto al pensamiento, el razonamiento, la memoria, y nuestra conducta, ¿cómo se integraría con el espacio en el cual nos desempeñamos, y en el tiempo en que nos encontremos?...

Percibimos que existimos en el presente, pero los recuerdos nos llevan al pasado, y el pensamiento y la intuición nos transportan al futuro.

Sabemos que la existencia es en todo espacio-tiempo y todo está conformado infinitesimalmente en partículas o ‘cuerdas’, todas vinculadas por campos magnéticos y energía.

Neurocientíficos contemporáneos, en sus estudios sobre la conciencia, han señalado que la conciencia puede ser la suma de la energía electromagnética que se da como resultado de las actividades eléctrico-vibrantes que intercambian las dendritas de las neuronas. De esta manera, estos campos electromagnéticos y la energía que provocan, los cuales pueden ser detectados mediante los electroencefalogramas y la magnetoencefalografía (MEG), serían el mecanismo que integra lo que hasta ahora se suponen son las partes fisiológicas de la conciencia. Incluso, este campo magnético o de energía del cerebro podría ser el centro o núcleo de la integración de la conciencia humana, de nuestros pensamientos y de los distintos procesos mentales.

Imagen de magnetoencefalografía / Magnetoencephalography.svg|Magnetoencephalography

Cada átomo que existe en las personas proviene de afuera del cuerpo humano. Vienen del cuerpo materno a través de la placenta y luego de nacer entran a tu cuerpo con los alimentos, por la respiración y por las bebidas. Casi el 99% del cuerpo humano lo conforman seis elementos: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio y fósforo. El 0,85% restante está compuesto por: potasio, azufre, sodio, cloro y magnesio. Los 11 son necesarios para la vida. El resto del 0.15 no son relevantes y varían. El agua (H2O), átomos de hidrógeno y de Oxígeno, son el principal componente del ser humano. Se ha establecido un promedio entre el 65 % al 70% de agua en el cuerpo humano, entre humanos de ambos sexos y de distintas edades. El agua está presente dentro de todos los órganos. De manera que de acuerdo con su fórmula, cada molécula de agua, tiene tres átomos, dos de hidrógeno y uno de oxígeno, por lo que básica y mayoritariamente somos átomos de estos dos elementos.

Los átomos, así como entran, también salen de nuestro cuerpo a través de sistema excretor del ser humano, como gases, líquidos y sólidos, a lo largo de nuestras vidas

El cuerpo humano contiene aproximadamente 70 ‘multimillones’ (70.000.000.000.000.000.000.000.000.000) de átomos. Y todos ellos vienen de otros espacios-tiempos y han existido desde el inicio del Universo. Han conformado millones de especies animales como los dinosaurios, insectos, mamíferos, vidas vegetales, de minerales, cosas, objetos, infinitas moléculas. Cada átomo de cada cuerpo humano ya existía cuando nació la Tierra hace más de 4 mil 500 millones de años. Y seguirán existiendo al igual que nuestra conciencia ubicada en un campo magnético y de energía, cuando dejen el cuerpo humano, y se unan e instalen en el Universo como parte de su Cuerpo Universal y de su Conciencia Universal, donde les corresponda.

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La Conciencia está asociada al concepto de la ‘Resurrección'

Al igual que los átomos que conforman al ser humano que siguen existiendo después de abandonar esta entidad, la Conciencia, que no radica en los átomos sino fuera de ellos, en campos magnéticos y energéticos, también sigue siendo. Distintas creencias señalan que, lo que denominamos Conciencia existe, pero le llaman 'alma' o 'espíritu', y sería 'eterna'. Para la creencia hindú, esa alma, incluso reencarna en otro ser viviente. Lo importante es que la mayoría de las creencias intuyen que la Conciencia sigue viviendo y piensan que existe vida después de la vida humana. Unos proponen un Cielo o Infierno, además de la reencarnación.

En efecto, nosotros coincidimos en la vida posterior para regresar al estado primigenio de la Conciencia. No es que vamos en tiempo futuro a la resurrección, porque este concepto significa la vuelta a la vida de alguien que ha muerto, y porque no es que vamos a vivir nuevamente. Por el contrario, creemos que la existencia de nuestra Conciencia es desde siempre, al igual que los átomos, de las partículas, que nacieron con la creación del Universo. Nuestra conciencia tiene vida propia y vive en el Universo desde su creación. En algún momento nuestra conciencia se instaló en el cuerpo humano donde coexistimos con los átomos que lo integran y luego de esta forma de existencia, regresamos a nuestro estado natural, nuestro estado de Conciencia.

Si pensamos en Jesús de Nazareth vemos como su conciencia comparte con los átomos una nueva existencia en el hijo de José, el carpintero, y de su esposa María. Luego crece, se desarrolla, hasta que deja de existir como ser humano, y Jesús vuelve a su status de Conciencia y asciende a lo que él mismo definió: "Mi reino no es de este, sino de otro Mundo".
Cada Conciencia ha existido, existe y existirá junto al Universo y su Conciencia Suprema, en todo tiempo y espacio.

DISTINTOS CONCEPTOS DE 'DIOS'

Existe y piensa

La mayoría de las religiones monoteístas asocian el concepto de ‘Dios’ al de la creación. Por esta razón, es común leer que “’Dios’ creó al Universo” y “a los cielos y a la Tierra”. Y, lo presentan como un ser diferente del Universo. Ese único ‘Dios’ habría creado la vida y todo cuanto existe. Así, ‘Dios’ sería sinónimo de “El Creador”. En las religiones politeístas existen deidades diferentes. Varios ‘Dioses’ se habrían encargado de la creación.

No todas las religiones piensan o razonan de esta manera. Una distinción del Budismo con otras creencias es que no aceptan que el Universo haya tenido como punto de partida a una deidad creadora. El fundador del Budismo, Siddhārtha Gautama, Buda, como mejor se le conoce, no tiene relación con ninguna deidad, no es un profeta, ni hijo de algún ‘Dios’, y nunca se refirió a alguna divinidad. Cuando se le preguntaba ¿Quién creó al Universo, a la Tierra o a los seres?, siempre guardo silencio. Lo que sí explicaba en esas ocasiones es que no hay principio y no hay fin. Pensamos que el budismo es más una filosofía de vida que una religión. Buda, aunque no fue un ser divino, lo que el budismo dice de él, es que fue un ‘ser iluminado’ y que alcanzó ese nivel a través de la sabiduría, la compasión, el amor, y liberando la energía del cuerpo y de la mente, concentrándola en la conciencia.

El inicio

Desde el principio de la humanidad las sociedades tribales atribuían la vida a los seres que se movían, fueran humanos o de otras especies del reino animal. La lógica era sencilla: “yo me muevo y estoy vivo… por lo que si algo se moviera estaría vivo también”. El problema es que algunas cosas, objetos o elementos se movían o producían sonidos, sin que los humanos primitivos pudieran comprender que no se trataba de seres vivientes. De esta manera, el viento, los rayos, los ríos o la lluvia se presumían seres vivientes, y por la fuerza o el poder que tenían de dar o de quitar la vida, fueron objetos de culto.

Surgieron deidades como Zeus, el Dios Trueno, de la mitología griega, o el Dios del Fuego, Agni, del hinduismo.

También, para entender la noche o el día se comenzó a rendir culto a otras deidades como Selene, la Diosa Lunar de los antiguos griegos, o el Dios Sol que en la mitología egipcia aparece con el nombre de Ra, que era el símbolo de la luz solar. Por extensión, aparecieron muchos dioses asociados con estrellas u otros elementos de la naturaleza terrestre o cósmica, o con características humanas, como la Diosa romana del Amor Venus. El Dios de la Guerra, en el caso de la mitología azteca, Huitzilopochtli, el Dios de la Fertilidad en la mitología celta, Cernunnos, hasta el Dios del Vino, Dionisio, mejor conocido como Baco, entre muchas otras deidades.

Pareciera que el ser humano estuviera dotado con una capacidad genética que lo indujera a la búsqueda de un ser divino, de algún ‘Dios’. Nosotros pensamos que la conciencia humana en realidad busca a la Conciencia Suprema de la que intuye formar parte.

EL UNIVERSO... ¿ETERNO O FINITO?

Por otro lado, algunos científicos como Stephen Hawking afirmaron que el Universo no requirió de ninguna ayuda de origen divino para iniciar su existencia. Otros, como Richard Feynman, premio Nobel de Física, han planteado que el Universo no es el único, sino que también fueron creados de la nada muchísimos otros universos. Su creación no habría precisado de ningún ‘Dios’ o ‘Ser Celestial’.

No obstante, es absolutamente natural que el ser humano se pregunte, dado que el Universo existe, quién lo creó. Pero si la respuesta es un creador o ‘Dios’, la segunda pregunta obligada por la misma lógica sería entonces: ¿Quién creó a ‘Dios’?, a menos que se acepte que esa deidad que creó al Universo no necesita creador, o más allá, que se creó a sí misma. Lo cual nos conduce a pensar sobre la probabilidad de que el Universo sea una ‘entidad viviente’ que también pudo ‘autocrearse’ si se le reconoce como un ser con conciencia propia.

Una segunda opción es pensar que ‘Dios’ es eterno y siempre existió y creó al Universo. Por la misma lógica podríamos suponer que el Universo igualmente siempre existió o existe. La negación de este hecho por la teoría del ‘Big Bang’ que marca un inició del Universo, abre espacio para preguntarnos ¿Qué fue lo que explotó.

El Big Bang o la 'gran explosión' define al principio del Universo. No a uno ya existente. Los físicos lo entienden como una ‘singularidad’ o un sitio, en el espacio-tiempo, un concepto que une estas dos variables, pero que no podemos llegar a él, aunque matemáticamente nos podemos acercar, sin nunca llegar. De manera que la ciencia y la física actual no pueda demostrar, hasta el presente, el inicio del Universo o por qué se produjo el Big Bang.

Dicho de otra forma, la mayoría de los científicos aceptan la teoría de la gran explosión como punto de partida de este Universo, pero no pueden conocer que había antes del Big Bang ni cómo, por qué y qué explotó. Si alguna 'deidad' hubiera creado el Universo, hubiera comenzado de cero, y luego con la primera unidad de materia y espacio. Entonces el tiempo se comenzaría a contar. Una gran explosión es una liberación de energía que parte de algo que existe. Una explosión nuclear parte de la reacción en cadena de una fisión de neutrones más un átomo. Es decir, tiene que hacer existido antes del Big Bang, aunque sea estas partículas. Lo cual nos conduciría a la misma pregunta inicial ¿Quién las creó?

Si el Cosmos tuvo un comienzo, preferimos pensar que el Universo, como un ser viviente y con conciencia propia, se creó a sí mismo en lugar de que lo hiciera un ‘Dios’.

En el segundo caso, sí ‘Dios’ es eterno, y creo al Universo, elegimos creer que el Universo es eterno, es una entidad viviente y como tal, se creó a sí misma.

Una tercera opción sería que si ‘Dios’ esta fuera de este Universo y lo creó a su semejanza, por definición, Él sería un Universo igual al creado . Serían entonces dos Universos, el primigenio existente, en ese momento, y el nuevo. Lo cual abre infinitas interrogantes. Entre ellas, sí lo señalado por la ciencia sobre la probable existencia de un Mutiverso, que contiene a los infinitos Universos, es posible además de científicamente, asimilarlo como una creencia o por intuición.

Surge una inquietud: ¿Puede un segundo Universo creado, crear a su vez, un tercero, y así sucesivamente, siendo al final un Multiverso con Suprema Conciencia?

En los tres casos, creemos en una Presencia Universal o Multiversal, con cuerpo -el infinito cosmos- y con conciencia propia, una Conciencia Suprema o Universal, de lo cual formamos parte en cuerpo y conciencia. Ese es lo que, para nosotros, buena parte de la humanidad, denominamos ‘Dios’.

¿Cómo es Dios?

El problema para aceptar este concepto de ‘Dios’, es la forma, el aspecto de las deidades. Recordemos que se tiende a darle forma humana a los distintos dioses. Así, le atribuimos a la divinidad, o a otras formas de vida, la figura o las cualidades del ser humano.

Algunos credos religiosos nos enseñaron la idea de un Dios personal. Dios sería en apariencia como un ser humano, específicamente un hombre, generalmente de edad avanzada.

También, le otorgamos forma o comportamiento humano a los alienígenas o a los animales. Sin embargo, esto no es correcto. La experiencia de la ciencia demuestra formas de vida y formas de comportamiento totalmente diferentes a los de la humanidad. Baste considerar que un óvulo no tiene brazos ni piernas, ni barba, ni ojos, ni orejas, ni habla, ni camina. Es redondeado y está vivo. Al igual que toda célula contiene toda la información que tiene un ser humano y es capaz de convertirse en otro.

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Dios es la suma de todo cuanto existe en el Universo con propia Conciencia

El Universo en su totalidad, hasta ahora no se le reconoce su aspecto, su forma, por ello nos es difícil imaginar al Universo como un ser viviente.

¿La Tierra es un ser?

Algunas personas lo han considerado. Comunidades indígenas americanas razonan que la Tierra, como planeta, es un ser viviente con conciencia propia y obviamente su forma no es humana. Para ellos el dicho “la naturaleza es sabia”, lo es porque es un ser que suma la conciencia de todo lo que habita en ella, a los seres humanos, y todo cuanto contiene la Tierra forma parte de su existencia como ser vivo, consciente de sí mismo, y pensante.

James Lovelock, científico y ambientalista planteó la 'hipótesis Gaia' e interpreta junto a los 'gaianos' que el planeta Tierra es un organismo vivo.

Pachamama o 'Madre Tierra' es la diosa venerada por los pueblos indígenas aymaras y quechuas, junto a otras etnias.

¿Pensar más allá?

Ayuda abrir nuestras mentes para comprender que ‘Dios’ no tiene forma humana porque es la suma de todo cuanto existe. Aunque los seres humanos no tenemos aparentemente sistemas galácticos, ni sistemas solares dentro de nuestro organismo, ni cometas ni estrellas, ni constelaciones. No obstante, tenemos sistemas que funcionan como el sistema cardiovascular, el sistema digestivo, el respiratorio, el reproductivo, o el neurológico, entre otros… y poseemos distintos tipos de células, donde cada una de ellas tiene la capacidad de reproducirse.
Cada célula acoge en su seno el ADN con el cual se podría replicar en otro ser viviente. Y cada ser humano puede ser capaz de generar otra vida similar.
Sí, todo cuanto existe en el Universo somos igualmente conformados. Si, definitivamente nos parecemos a Dios, podemos crear vida, tenemos conciencia y subyace en nosotros –los seres humanos- la misma vida atómica (átomos, partículas o 'cuerdas') y sistémica (moléculas, células) que en todo el Universo.

Estamos convencidos que lo que une a todo el Universo son los niveles de conciencia, es decir en la propiedad del ser humano de reconocerse en sus atributos esenciales, y en todas las modificaciones que experimenta, en el autoconocimiento del bien y del mal, de lo negativo y de lo positivo, en el conocimiento de sí mismo y en la comprensión reflexiva de las cosas. En qué se autopercibe en el mundo, y en el Universo en un espacio-tiempo.

Así como ‘Dios’ tiene conciencia de sí mismo, nosotros, los seres humanos, también. Esto es lo que nos une e iguala o hace semejante a ‘Dios’.

Ahora bien, ¿Acaso somos los únicos seres vivientes en el Universo?, Obvio que no, solamente en la Tierra han existido millones de especies. Deben existir infinitas formas de vida en el Universo.
La ciencia acepta que igualmente debe existir vida inteligente, pensante, con conciencia propia en el inconmensurable Universo, distinta de la humana.

¿Una Conciencia Universal?

Como psicólogos, creemos que existe un inconsciente colectivo, término utilizado por el psiquiatra Carl Gustav Jung al postular la existencia de un sustrato común a los seres humanos, de todos los tiempos y lugares del Mundo, constituidos por símbolos con los que se expresa un contenido del comportamiento humano que está más allá de la razón.

Ahora, teorizamos que del mismo modo debe existir un “consciente colectivo” que podría indicar que la suma de conciencias individuales podría determinar un nivel de conciencia superior a una conciencia individual.

La célula humana es un milagro. Señalábamos que solo una de ellas se puede convertir en una vida humana. Un conjunto de células llamadas neuronas conforman el cerebro y el sistema nervioso humano. El cerebro humano es capaz de pensar y tener una conciencia propia. Si le sumamos las células del hígado, del corazón, de la piel y de todas las células de todos y de cada uno de los sistemas de un ser humano, tendremos un nivel de vida y de conciencia de mayor nivel. Lo cual nos lleva a pensar que la suma de todas las conciencias humanas debe ser una conciencia o ‘consciente colectivo’ superior.

Más aún, si sumáramos todos los componentes del planeta Tierra, es decir todos los seres humanos, más todos los seres vivientes del reino animal, del reino vegetal, más los átomos, las moléculas, partículas del reino mineral, más todos los elementos químicos, agua, tierra, aire, energía, es decir, toda la materia, y los distintos niveles de conciencia de todos los seres humanos junto a la psiquis, o distintos niveles de conciencia de todos los seres vivientes, tendríamos que concluir que la Tierra tendría el nivel mayor de conciencia que la humana sola. Y como suponen algunas etnias ¡La Tierra estaría viva!...

Entonces, así como un monje budista explicaba por qué los padres son los dioses de los hijos, diciendo que los seres humanos pueden ser dioses porque crean vida, llegaríamos a la conclusión que la Tierra es una ‘diosa’ con un nivel de conciencia mayor que la humana.

Esto confirmaría que la naturaleza –la Tierra- es sabia, porque tendría conciencia de sí misma. De allí en adelante, debemos liberar nuestra forma de pensar e interpretar este concepto de ‘Dios’, porque la suma de distintos astros como los del sistema solar, incluido el Sol, del mismo modo tendría un nivel de conciencia superior, y así sucesivamente, las galaxias, constelaciones, estarían vivas de igual forma, y poseedores de una conciencia propia, hasta llegar a la suma de todas las conciencias, a la Conciencia Universal o total: El Universo o la Presencia… o 'Dios'.

DEL HOMO SAPIENS AL 'HOMO COSMOS'... ¿NOS ACERCAMOS AL 'DIOS' UNIVERSAL?

Hace unos 2.5 millones de años, durante el Paleolítico o Edad de Piedra aparece el 'homo sapiens', partiendo de la evolución que tuvo el 'homo erectus', en lo que hoy es el Continente Africano. Hace 60 mil años se desplegó hacia Europa, Asia y Australia. Durante miles de años no superamos apenas los 10 millones de habitantes en la Tierra. Luego, fuimos creciendo poco a poco, como cualquier especie del reino animal hasta hace alrededor de apenas 300 años...

Para el año 1.700 de la era cristiana existían únicamente 600 millones de humanos en todo el planeta. Es todo cuanto crecimos ¡en 60 mil años”... En la actualidad, en sólo 321 años, vamos en camino de los ¡8 mil millones de habitantes!... Esto contrasta con la enorme diferencia en el crecimiento de las otras especies con vida en la Tierra.

¿Qué hizo esto posible?... ¿Cómo pudimos traspasar los límites naturales del control del crecimiento poblacional de las especies animales? ¿Qué nos hizo diferentes a las otras formas de vida?...

Con la agricultura nos acercamos a ‘Dios’

Para toda pregunta relacionada al crecimiento humano, existen respuestas, una de ellas es que el advenimiento de la agricultura permitió salir de la era de la cacería y de la recolección de víveres, y el ser humano pudo habitar en sitios distintos a los cotos de caza, y evitar o correr menos riesgos en la consecución de los alimentos.

La creación de herramientas no solamente facilitó su trabajo y lo hizo más seguro, sino que le permitió la creación de armas para defenderse de los animales agresivos y peligrosos para la especie humana.

Otro elemento que ayudó al crecimiento poblacional fue el desarrollo de la tecnología y la ciencia que impulsó, además de la defensa y cura de las enfermedades, la revolución agrícola y agropecuaria. El ser humano pudo crear sus propios ecosistemas, y aumentar considerablemente la despensa de alimentos de la humanidad.

Con la agricultura nos acercamos a Dios

Es evidente que existen más de 7 millardos de personas, en primer lugar, porque se pueden alimentar, aunque no desconocemos que una parte de la humanidad sufre hambre.

Poco más tarde, se produce la Revolución Industrial que, no sólo aceleró e incremento la producción de alimentos, sino que a la par, abrió las puertas al transporte de las provisiones. A partir de ese entonces se pudo cohabitar en cualquier lugar del planeta. No hizo falta vivir al lado de un rio o del sitio donde se produjeran los alimentos. Puedes estar en cualquier parte si llega el tren, el buque, el avión o si se tiene una vía de acceso.

En la segunda parte del siglo 20 se produce la ‘Revolución Verde’ que, con tecnologías genéticas, aumentó más la producción agrícola.

La población animal, a diferencia de la humana, está limitada en su reproducción, por la disposición de alimentos, así como también por las leyes de la cadena alimenticia. El alimento de las especies son otras formas de vida, y así sucesivamente. Existen otros controles naturales de las poblaciones animales como las enfermedades, y la defensa territorial.

Pareciera que la humanidad ha encontrado fórmulas para evitar un límite poblacional. La ciencia logró hasta el presente detener epidemias como la peste o la viruela, además de controlar otras enfermedades como la polio, las infecciones bacteriales y contener las pandemias y los padecimientos virales como el causado por el coronavirus. También, ha logrado prolongar la vida de los seres humanos.

En el presente, es una realidad que hay más vida humana que antes en proporciones significativas. Incluso, ahora la humanidad se plantea ir a otros mundos para colonizarlos y también para entrar en contacto con otras civilizaciones extraterrestres. La humanidad se encuentra en expansión al igual que el Universo… Quizás lo más importante es que no percibimos que nos acercamos a la Conciencia Universal.

En cada parte del Universo existe vida, sea atómica, vegetal, animal. Para nosotros, el movimiento es vida y todo en el Universo se mueve, todo está vivo.

Como hemos dicho, intuimos al Universo como ‘Dios’, pero con algo más que todo lo que contiene el cosmos, porque además de concebirlo como un ser viviente, tiene conciencia propia. Cuando hablamos de un Universo con Conciencia Universal nos referimos a la Presencia, a la Divina Providencia, o si lo prefiere, a ‘Dios’.

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El Universo infinito y omnipresente

¿Qué diferencia entonces a los seres humanos de los otros seres vivos? ¿Por qué pudimos detener enfermedades, crear vidas clonadas, descifrar el ADN en buena medida, aumentar el tiempo de vida?...

Pues, precisamente porque los seres humanos alcanzamos a 'tocar' intuitivamente –de alguna manera u otra- a la Conciencia Universal. Así, comenzamos a pensar y a interpretar códigos y leyes de lo que sería o podríamos llamar el ADN del Universo. Es como si la Divina Providencia nos enviara mensajes a la conciencia humana y 'se nos ocurrieran las ideas' que fueron y van cambiando a la humanidad. Como dijera Albert Einstein, no habría ciencia sin la intuición.

How proteins are made NSF
¿Existe un ADN universal?

Las personas en algún momento de la historia empezamos a razonar, intuir, y a contactar los conocimientos del Universo, de la misma manera que una célula humana posee en su ADN todo el conocimiento del ser del cual forma parte, y puede replicarlo en una clonación porque lleva dentro de sí las claves de la existencia del cuerpo humano que ayuda a conformar.

Por alguna razón, la Presencia o Divina Providencia, o ‘Dios’, nos ha permitido acceder a su Conciencia Universal, o al Saber Providencial. Primero, sembrando esa especie de código genético de ‘búsqueda del Creador’ que nos hace instintivamente reconocer que existe esa conciencia. No importa cuán primitivo fue el ser humano, pero desde su aparición presintió algo inmanente, algo que lo trascendía como ser, señales que le indicaban cómo actuar más allá de los instintos. Diferenciar del bien y del mal, del polo positivo y del negativo. Algo que le facultaba para hablar, para conversar con Él, con ‘Dios’. Chispas de pensamientos, de intuiciones que lo llevaron a usar el fuego, a inventar herramientas, y a concebir desde la rueda hasta las más novedosas invenciones. El empalme con la Conciencia Universal nos ha llevado a concebir lo inimaginable e imaginar, idear, o si se quiere, a fantasear con la inmortalidad que hoy la ciencia ya no niega y se atreve a vislumbrar.

Piers Sellers spacewalk
¿La humanidad camina hacia un Dios Universal?

Definitivamente nos estamos acercando al Creador Universal, es decir al Universo con su Conciencia Eterna y Omnipotente… a Dios.

EXISTE TODA LA VIDA EN EL COSMOS

La inmensidad del Universo nos indica la posibilidad infinita de que existan otras vidas en el Cosmos

La humanidad ha debatido la probabilidad de vida extraterrestre. Esta posibilidad para algunos no es aceptable porque pondría en duda algunas interpretaciones de libros antiguos, o de creencias o tradiciones culturales, preceptos, leyes o conceptos. Sin embargo, para la comunidad científica pareciera evidente que sí exista vida fuera de la Tierra.

Para nosotros, quienes creemos en un Universo viviente, con su propia Conciencia, lo que NO es posible es que NO exista vida en todo el Cosmos. Infinitas formas de vida están presenten y se prevén en distintas partes del Universo.

La Tierra ha existido por más de 3 mil 700 millones de años y hemos encontrado restos fósiles de formas de vida con una antigüedad de 3 mil 400 millones de años. Se calcula más de ¡500 millones! de especies distintas a lo largo de la vida terrestre. Se estima que hoy están presentes en la Tierra más de ¡5 millones 400 mil! especies, de las cuales solamente conocemos, si acaso, el 30 por ciento. Hacemos notar que para que hoy estas especies sean o estén en el planeta, 495 millones de especies se extinguieron. Los humanos representamos apenas el 0,00006 por ciento de las especies con vida en la Tierra.

Si estas millonarias cifras de vida se dan en la Tierra, ¿Cómo podríamos suponer que en la inmensidad infinita del Universo no han existido en el pasado, o están presentes, inconmensurables formas de vida a lo largo de incalculables miles de millones de años de existencia?

Andromeda Collides Milky Way
Todo lo que existe en la Tierra tiene que ver con el Universo

Ahora bien, cuando hablamos de la vida debemos aclarar de cuál forma de vida estamos hablando. Si de la fuerza o actividad interna fundamental, mediante la que obra un ser que la posee, lo que nos coloca en todos los seres vivientes, o si hablamos del ser humano.

Olive baboon
¿Piensan los animales?

Durante mucho tiempo se ha definido al ser humano por tener conciencia de sí mismo, de los demás, y de su medio ambiente. Pero desde julio del 2012, científicos prominentes escribieron la “Declaración de Cambridge sobre la Conciencia”.

Los científicos afirmaron que “es indiscutible para los hombres de ciencia que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo… En tiempos recientes hemos visto cómo diferentes animales son capaces de reconocerse a sí mismos en la ‘prueba del espejo’, incluyendo a los delfines nariz de botella, los chimpancés, los elefantes y hasta las urracas o cuervos… El peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los substratos neurológicos para generar conciencia”.

Ara chloroptera
¿Cuál es el nivel de conciencia de los animales?

Pueden además coexistir formas de vida que además de la conciencia propia mantienen una especie de inteligencia o, más bien, conciencia colectiva. Es así, en el caso de algunos insectos como las abejas, las hormigas, o los cardúmenes de peces, los castores y otros mamíferos, o determinadas aves que, al volar en bandadas, poseen una 'inteligencia de manada', que se evidencia cuando vuelan cientos de ellas y doblan al mismo tiempo en igual dirección, lo que impide el caos entre los pájaros.

A Flock of Unity

En este momento de la historia, los adelantos de la ciencia y de la tecnología, están a punto de provocar un gran salto cultural en las creencias de la humanidad. La 'inteligencia artificial' dará formas distintas de vida de la humana, y seres biocibernéticos, entendidos como 'cíborgs', conformados por elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos, podrían convertirse en otras formas de vida inteligente.

Igualmente, ocurrirá el desarrollo de artefactos cibernéticos que pueden sustituir funciones humanas, como es el caso de la ectogénesis, es decir, desarrollar un feto fuera del cuerpo humano, en úteros artificiales. Asimismo, no podemos dejar de mencionar la fecundación artificial, la intervención cromosómica para rediseñar al ser humano, y al mantenimiento de seres vivientes como lo son los embriones fecundados, que pueden ser congelados por tiempo indefinido, y activar posteriormente el proceso de formación de una nueva vida, la cual en corto plazo podrá gestarse en un útero artificial. Transformando la forma en la que las personas tienen a sus hijos, generando toda una revolución sobre el concepto que las religiones le adjudican al papel de la mujer y al matrimonio, y al objeto que se le asigna a las relaciones sexuales de la pareja.

De esta manera, al preguntarnos qué tipos de vida existen con conciencia propia en la Tierra, y en otras partes del Universo, respondemos, quiénes creemos en una Presencia Universal, que sí, que sí las hay, de todas las formas y en todos los niveles de la vida, y en todo el Universo, porque nuestro planeta es un ejemplo de ello.

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¿Estamos conectados a una conciencia universal?

Cada ser humano está vivo como un todo, y están vivas todas las partes de su organismo. Cada molécula, cada célula vive y conforman órganos y sistemas vivientes.

No se puede concebir la vida de un ser viviente sin aceptar las formas de vida de su propio organismo. Como hemos dicho, cada una de las células humanas contiene un código genético capaz de repetir la vida del ser del que forma parte.

Así, la Tierra, no la podemos suponer sino como un ser viviente, donde todas las especies la integran. Solamente las hormigas –para citar una entre más de millón y medio de especies- acapararían un tercio de toda la biomasa animal terrestre.

Al igual que todos los seres vivientes, los miles de millones de seres humanos, somos seres conscientes, con conciencia de nosotros mismos, y todos formamos parte de la Tierra, por ello: ¿Por qué no pensar que la suma de todas las conciencias que contiene este planeta conforma a su vez una gran conciencia de la Tierra?

¿Por qué no creer la posibilidad de que la Tierra es un ser viviente con conciencia propia como lo sugiere el dicho popular: “la naturaleza es sabia”?

GAIA by mearone
¿Es la Tierra un ser viviente con conciencia propia?

De ser así, pensar que existe la Conciencia de la Tierra como ser viviente, nos llevaría a entrever por escalamiento que el Universo, que en su totalidad contiene todas las formas de vida y de conciencias que existan en todas y cada una de las partes del Cosmos, tendría también su propia conciencia, en este caso una Conciencia Universal.

Si asociamos el concepto de vida con movimiento lo podemos comprender mejor. Si la vida es movimiento, el Universo es el perpetuo, absoluto e inagotable movimiento. El Universo es la vida. Igual sería su Conciencia.

Si cada célula del ser humano lleva dentro de sí el código genético del ser consciente del que forma parte, y si creemos que la suma de todas las conciencias de los seres vivientes forma la conciencia de la Tierra, ¿Por qué no estimar que la suma de todas las conciencias de todos y de cada uno de los seres vivientes del Universo constituyen la Conciencia Universal?

Así como la ciencia se sorprende al teorizar sobre una 'conciencia grupal' como en el caso de algunos insectos, como las abejas y las hormigas, para poder sobrevivir como especie, no podríamos concebir a nuestro cerebro ––sede de la conciencia propia- si no sumamos a todas las células cerebrales, las neuronas. Una sola célula cerebral no hace la conciencia de un ser, son sistemas de neuronas quienes la hacen posible. Igual, una Conciencia Universal de esa magnitud infinita, requeriría de la suma de infinitas conciencias.

Una única Conciencia Universal

Todo ello nos lleva a comprender que todos los seres del Universo formamos parte de una misma conciencia, la Conciencia Universal, cuyo cuerpo es algo más que la suma de todas las partes del Universo. Cuerpo Universal del cual también todos formamos parte. Si quitamos los nombres de Cuerpo Universal y de Conciencia Universal y lo denominamos 'Dios', de esa infinita Entidad estaríamos hablando.

Nosotros lo denominamos Divina Providencia o la Presencia Universal. Asimismo, comprenderíamos por qué siempre estamos conectados a 'Dios' a través de nuestra propia conciencia y de la Conciencia Universal de la cual formamos parte.

Volvamos ahora a la pregunta de si ¿Existe vida fuera de la Tierra y otras partes del Cosmos?... Pues claro que sí, todo el Universo y cada una de sus partes es vida… No podría ser de otra forma.

NGC 2683 Spiral galaxy

PRESENCIA UNIVERSAL: ¿SER O ESTAR?

¿Dios es o está presente en todas las partes?

Todos nos preguntamos cómo es que 'Dios' puede estar en todas partes, a la vez, y al mismo tiempo… En las religiones antiguas o milenarias como el judaísmo o el cristianismo, y otros credos, y doctrinas monoteístas, uno de sus principales basamentos es la creencia de la 'omnipresencia', una de las características o cualidades sólo del Creador. Es decir, 'Dios' está en todas partes, y está presente siempre en todos los tiempos.

Un sinnúmero de pasajes de distintos libros antiguos, dan cuenta de ello. No hay molécula o átomo en que Dios no esté, ni nebulosa, Vía Láctea o galaxia tan inmensa que 'Dios' no la alcance. Este es el primer concepto de una Presencia Universal. La diferencia que tenemos con estas creencias antiguas es que emplean el verbo 'estar' en lugar del verbo 'ser'. En la raíz indoeuropea 'es' se dio origen a 'esse', que en latín significó tanto Ser como Estar. Igualmente, en el idioma árabe y en el hebreo.

En el idioma inglés, 'Ser' o 'Estar' se expresan con un solo verbo: 'To Be', siendo el contexto de cada oración lo que permite diferenciar las dos acciones. Una de las características del idioma español es distinguir entre ser y estar. "Ser', primariamente es existir. Mientras que 'Estar' tiene que ver con la situación, el lugar o el momento donde se encuentra un sujeto.

Más complejo se torna si leemos los libros antiguos en sus idiomas originales donde ser y estar son representados por el mismo vocablo y no es lo mismo enunciar que Dios “está” en todas partes que expresar 'Dios' “es” en todas partes.

Cuando aceptamos la premisa de que Dios “está” en todas partes, entendemos que un Ser Supremo se encuentra en ese momento en esos sitios. Es un Ser que visita una parte, o muchas, o todas las partes del Universo. Pero no responde la pregunta de cómo puede estar en distintas partes a la vez. Y mucho menos que está en todas las infinitas partes en el mismo o en distintos tiempos y espacios.
Cuando decimos que Dios está en todas las partes, es en cada sitio, por grande o pequeño que sea, en cada partícula, átomo, molécula, célula. Siempre, en todo cuanto exista.

Al afirmar que el Creador "ES" en todas partes, y no que "ESTÁ" en todas las partes, es muy distinto. No es un 'Dios' que viene a esa parte, sino que esa Presencia Universal, es, mora, habita, en cada sitio. 'Dios' existe en todo, y todas las partes conforman a 'Dios' al igual que todas las conciencias integran la Conciencia Universal.

Entonces, el don divino de la 'ubicuidad', que define que 'Dios' está presente a un mismo tiempo en todas partes, la omnipresencia, adquiere otro sentido, ya no es 'Dios', como un ente extraño, que asiste a cada átomo, sino que cada átomo, molécula, partícula, 'cuerda', elemento, ser viviente, cada conciencia, planeta, estrella, sistema solar, galaxia, ámbito cósmico, y todas las partes y seres que contiene el infinito Universo son parte de la Presencia.
Así, 'Dios' es algo más que la suma de todas las partes, porque además de ser el Universo todo, tiene plena conciencia, absoluta Presencia Universal.

El ser humano se encuentra formado por células. Como individuos no “estamos” en cada célula, “somos” cada célula, y la suma de todas ellas nos conforman.

Cada célula es un ser viviente con total conocimiento de sí misma. El ADN en su interior le permitiría a cada una de estas células crear un ser completo y complejo. Cada una de ellas puede convertirse en un clon del ser del que forman parte. Sin embargo, las células no saben, no tienen conciencia de que el ser del cual son parte tiene vida y conciencia propia.

Las células de la piel probablemente no saben que existen otras células iguales a ellas que conforman el hígado, y estas a su vez no conocen a sus congéneres del cerebro, y así sucesivamente. Mucho menos, estas células conocen que todas juntas son un ser humano y que este piensa, siente, vive y es un ser consciente en cuerpo, mente, y conciencia. Sin embargo, de igual forma, los seres humanos, en su mayoría están conscientes de sí mismos como seres, pero pocos traslucen, entrevén o imaginan que, a su vez, cada uno de nosotros somos las células de otro cuerpo, de otra existencia que igualmente tiene conciencia de sí misma.

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¿Es el código genético humano universal?

La suma de planetas, conforman sistemas astrales que configuran galaxias, que a su vez hacen universos, y otras formas de vida, llámense planetas, sistemas solares, galaxias e infinitos componentes, y que juntos integran el ilimitado e infinito Universo.

Este Universo ilimitado, que ‘es’ todas las partes, la suma de todas las partes, más la suma de todas las conciencias, de todas las vidas, de todas las moléculas, los átomos, la adición del todo, y también, con conciencia de sí mismo, es lo que la mayoría con otro concepto, denomina 'Dios', y nosotros: Presencia Universal.

Dos Galaxias

¿Hasta dónde estamos conectados con el Universo?

¡Absolutamente! Existimos en cuerpo, mente y conciencia, en 'Dios', en la Divina Providencia... en la Presencia Universal. Como hemos afirmado, 'Dios' ‘es’ todas las partes que lo conforman.

Una primera reflexión que debemos hacer es que ser parte de Dios nos tiene que impresionar, y ello nos obliga a abrir nuestra mente humana y nuestra conciencia personal para entenderlo, porque estamos íntimamente unidos y conectados con lo Supremo, con lo Infinito, con la Eternidad.

Esto nos afirma que venimos de donde viene el Creador, que vamos hacia dónde va el Creador Universal, que existimos dentro de Él, desde el principio de los tiempos y existiremos en Él hasta el final. Esta perspectiva de 'Dios', ahora nos abre el camino para comprender por qué somos a su imagen y semejanza... y que nuestra conciencia, por ello, también es, ha sido y será eterna.

La segunda reflexión es aún más impresionante. Si ‘Dios’ es cada átomo, célula, y cada partícula que exista en el Universo, entonces, así como formamos parte de ‘Dios’, la respuesta correcta a la pregunta de qué estamos hechos los seres humanos, no es decir átomos o células. La verdad es que estamos hechos de partículas de ‘Dios’, de la Divina Providencia, de la Presencia. Es decir que, así como formamos parte de Dios, del universo, la Divinidad también está presente en nosotros en la totalidad de nuestros cuerpos y conciencias. Dios y cada ser estamos palmariamente entrelazados.

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¿VER, TOCAR, O SENTIR PARA CREER?

Ya para inicios del siglo 21, científicos comenzaron a crear la hipótesis sobre la probable existencia de un 'gen de Dios', donde se afirmaba que un gen específico prepara y dispone a los individuos para tener experiencias que se definen operacionalmente como místicas o espirituales.

La hipótesis del gen de Dios se fundamenta en una combinación de estudios genéticos, neurobiológicos y psicológicos de comportamiento, cuyos argumentos se basan en que la 'espiritualidad' se podría cuantificar mediante mediciones psicométricas, que la tendencia humana a la 'espiritualidad' es en parte hereditaria, y que se puede atribuir a un gen. Según esta hipótesis, el 'gen de Dios' produce las sensaciones asociadas con las experiencias místicas, incluyendo la presencia de Dios.

Este concepto ha generado algunas polémicas porque determinadas creencias piensan que se quiere minimizar la existencia del Creador, y señalar que 'Dios' es una invención del ser humano, que solamente estaría en la mente de las personas.

Nosotros pensamos que es todo lo contrario. Estamos convencidos que es importante que los científicos vincularan la existencia de un 'gen', asociado al concepto de 'Dios'.

Para quienes sentimos que el Creador es el Universo, es claro que cada célula del organismo es parte del Universo, o 'Dios' si lo prefiere. Cada parte, átomo, molécula, partícula en el Universo, forma parte de Él. Entonces, debemos entender como algo natural, que no solo un 'gen' sino todos los genes y todas las células que lo portan y todo cuanto compone un ser humano forma parte del Universo o 'Dios'. Sí, todos y todo, formamos parte de un 'Dios' o Presencia Universal. Asimismo, cada ser está conformado por átomos, partículas, y si 'Dios' es o está en todas las partes, entonces 'Dios' igualmente se encuentra en cada parte de cada ser. Todo forma parte de 'Dios' y 'Dios' forma parte de todos los seres.

Si Dios está y es todas las partes, lo más natural es que deje una huella de su Presencia en cada sitio, y en todo tiempo y espacio. Si la conciencia de cada individuo conforma la Conciencia Universal, deberíamos encontrar evidencia de esto tanto a nivel macro como sería en en Universo, como a nivel micro, en una conciencia humana.

Recordemos que el cuerpo humano está conformado por células, y cada una de ellas contiene todo el código genético de la persona de la cual forman parte. De manera que cada humano, si forma parte de 'Dios', debe tener este código universal dentro de sí, el cual podría llamarse el Código Genético de ‘Dios’, más allá que el concepto de un Gen de ‘Dios’.

El ‘Dios’ Universal nos contiene a todos, como un ser humano contiene a todas sus células. Posiblemente cada célula no sepa que forma parte del cuerpo que conforman, pero, gracias a la ciencia, los seres humanos si sabemos que nuestro cuerpo es la suma de todas las células, pero además con conciencia propia. Lo que poco a poco ha ido conociendo la humanidad es que cada ser humano es parte del Dios Universal.

La Conciencia Universal o 'Dios', conoce qué, quiénes, adónde, por qué y cómo, está creado, y constituido él mismo, pero aún muchos seres humanos no se han percatado de esta verdad, y al igual que las células de un cuerpo, no saben que forman parte de un ser que las contiene, y que tiene conciencia de sí mismo. No obstante, estamos convencidos que la humanidad llegará a conocer plenamente que sí, que en efecto somos parte del Universo, con propria Conciencia, y que este es el Ser Supremo, que hoy la mayoría denomina 'Dios'.

GreenEyes

¿Si lo veo, lo creo?... ¿Y si no lo ves… Dios no existe?

En una oportunidad una persona defendía la no existencia de un Creador. "No veo a 'Dios', al menos –explicaba- puedo ver y tocar a las partes del Universo. Veo planetas, estrellas, galaxias y palpo la tierra"… Le interrumpimos y preguntamos ¿Sabes lo que es el amor?... – Si, nos contestó… ¿Y cómo sabes que existe?, indagamos… – ¡Porque lo siento!, respondió… Entonces, le explicamos que creía en el amor no porque lo viera, o lo pudiera tocar, sino porque lo 'sentía'… y añadimos, tampoco puedes ver al Creador o a 'Dios', o a un Universo viviente con conciencia propia, o como lo llamamos nosotros, Presencia, sin embargo, lo puedes sentir.

Así de simple es, para creer en la Divina Providencia, tienes que sentirla.

Es como en el dolor físico que es una experiencia desagradable que sufren los seres vivientes. En la Tierra, es una reacción del organismo a un problema. El dolor alerta de que algo anda mal. Existen dolores sensoriales que son más objetivos porque los produce una herida corporal o una enfermedad fisiológica. Pero, igualmente sentimos dolores subjetivos que tienen que ver con la mente, el comportamiento o la conducta. Porque te “duele” la muerte de un ser querido. Porque sufrimos el 'dolor del alma' por un amigo o un amor. Así, lo “sentimos”, y esa es la prueba de que 'el dolor' existe.

Igualmente, cuando alguien razona que es más fácil creer en la existencia del Universo porque lo ve en parte, y que éste se pudo hacer sólo, tenemos que agregar que el Universo además de verlo, es un ser que se siente. Y se desconoce u olvida que si se creó a sí mismo es porque pudo hacerlo y quiso hacerlo. Es decir, un ser con conciencia propia.

Honestamente, si alguien supone que hubo una creación, de hecho, no es ateo. Lo más probable es que no haya dimensionado cómo puede ser el Creador... o el Universo. Seguramente en lo que no cree es en un 'Dios' con forma patriarcal de largas barbas blancas. Pero, si se hace o se ha hecho alguna o todas de las siguientes preguntas, es porque de alguna manera ha sentido a la Conciencia Suprema...

Son innumerables las interrogantes: ¿Tiene conciencia de sí mismo el Universo? ¿El Universo está en todas partes? ¿Es todopoderoso? ¿Es infinito? ¿Toda la materia está en su seno? ¿Toda la energía universal está en él? ¿Todos los seres y las conciencias estamos dentro del Universo? ¿Todas las conciencias se suman en una conciencia universal, y ésta a su vez, tiene conciencia de sí mismo? ¿Esta Conciencia suprema que contiene todos los infinitos recursos universales y contiene a todos los seres, a todos los átomos y partículas, 'cuerdas', 'ondas', a todas las moléculas, a toda la materia, energías, fuerzas, es un ser viviente capaz de crear?…

Una simple pareja de seres humanos puede crear vida y se llaman hijos ¿Es el Universo infinito capaz de crear toda la vida? ¿Las fuerzas positivas y negativas están contenidas en él? ¿Todos los cuerpos? ¿Todas las mentes? ¿Existe parte de la conciencia universal en cada individuo? ¿Todas las conciencias del Universo conforman una conciencia Universal?

¿Es Dios o esta Presencia Universal algo más que la suma de todo lo existente en el Universo? ¿Todos y todo forma parte de la Presencia o Dios?

Bueno, si esa persona no cree en ese 'Dios' patriarcal que desde afuera crearía 'los cielos y la Tierra', pero sí reconoce como existente al Universo, para nosotros, quienes creemos en esta Presencia Universal, estamos de acuerdo, porque más temprano que tarde descubrirá que el Universo tiene conciencia propia y que cada ser forma parte de Él, descubriendo que El Universo, es el Creador... o cómo antes lo llamó, 'Dios'.

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LA ‘PARTÍCULA DE DIOS’

Una partícula es más pequeña que el átomo. En primera instancia, las partículas subatómicas, como los electrones, protones, neutrones. Las dos últimas, a su vez, son compuestas por subpartículas. También, cuando hablamos de la luz, los rayos x, la radiación, los rayos gamma, las microondas, ondas de radio, la luz ultravioleta, estamos hablando de ‘fotones’, que son los encargados de estas expresiones electromagnéticas. El fotón es la partícula elemental que porta estas manifestaciones. Los fotones serían los responsables de producir los campos eléctricos y magnéticos. Cada una de estas partículas son parte de un todo. También forman parte de 'Dios', cada partícula. Hasta ahora la idea de una partícula 'elemental' es un terreno inseguro porque la física ha determinado la existencia de 'cuasipartículas' que constituyen estados cuánticos que se comportan como las partículas. En todo caso, cuando hablemos de partícula, es para describir lo infinitesimal, la partícula más pequeña, para entender que esa ínfima parte del Universo forma parte de 'Dios'.

¿Puede una partícula o un átomo estar en dos o más partes a la vez?

Es difícil comprender cómo se comportan las cosas ínfimas como las partículas, porque en la vida de las cosas grandes un objeto no puede estar en dos o más lugares a la vez, en el mismo momento. Pero, para la mecánica cuántica, parte de la física que estudia lo infinitesimal, si podemos 'ver' a una partícula en distintos 'espacios-tiempos'. Incluso podríamos 'ver' a la misma partícula de distinta manera en el fenómeno cuántico denominado 'dualidad onda-partícula'.

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Se puede ver un mismo fenómeno pero puede tener dos percepciones distintas

Esto se debe a que la física cuántica considera que el comportamiento de una partícula es como una ‘onda’ o 'cuerda'. Si en un plano de una casa colocamos un punto por cada objeto, como por ejemplo una silla, lo colocaríamos entonces así, pero si vamos a colocar una partícula no colocaríamos un punto, sino una línea bien sea recta, o en curva, porque una onda -en física- siempre está en movimiento. Los físicos en sus experimentos cuánticos han demostrado que las partículas se comportan como ondas cuando no se ven. Matemática y físicamente una partícula se comporta como onda, pero cuando se observa, con equipos especializados, solamente se ve como un punto. Esto se debe a que intervienen las variables tiempo y velocidad.

En sentido figurado, cuando se ve una partícula, se captura en un determinado espacio-tiempo, en el aquí y ahora. Cuando se la calcula matemáticamente, o gráficamente, es una onda. Para entenderlo, Imagine que va a ver una onda en un cuarto. Abre la puerta y por una mínima fracción de tiempo la ve. Estará en un sólo sitio en ese mínimo momento que la ve. Verá un punto no una onda.

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Comportamiento de una onda

Espacio-tiempo

De acuerdo con la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, en el Universo, los tiempos se dan a diferentes ritmos, y son dos conceptos inseparablemente relacionados, porque no se puede hablar de uno sin el otro. En el espacio-temporal se suceden todos los aconteceres del Universo, entre ellos el movimiento de las partículas.

En el Universo este concepto de espacio-tiempo nos permite entender cómo nos encontramos con 'Dios'. La importancia de los comportamientos cuánticos de las partículas y de los átomos nos explican cómo se mueve todo cuanto conforma el Universo. Nos dice, igualmente, cómo transcurren los sucesos en el Universo, tomando en cuenta que existen infinitos espacios-temporales, por lo que todo tiene su tiempo.

Cuando vamos a hablar con la Presencia o 'Dios', tenemos que tomar conciencia que Él se comporta 'cuánticamente' como una 'onda'. Es decir, cuando lo invocamos, lo estamos haciendo en un espacio-tiempo, como cuando abrimos la puerta para ver un punto de la onda. En ese momento, lo vemos, y esa Presencia, que es la suma de todas las partículas y de todo cuando existe y con una Conciencia Suprema, al igual que una partícula, que al verla se transforma en un punto, porque es observada en ese micro espacio-tiempo, entonces ese Ser Supremo que es el Universo, o ‘Dios’ nos reconoce y nos escucha o nos envía un mensaje en ese instante. Es realmente un encuentro individual, y 'cuánticamente' en ese mismo lapso puede hacer lo mismo con todos los seres vivientes en el infinito universo..

También, ‘Dios’ está dentro de cada uno de nosotros todo el tiempo por estar en cada átomo que nos conforma, y a través de nuestra conciencia, la cual, como hemos señalado, consideramos que igualmente forma parte de Él y Él de la nuestra.

La Presencia, o 'Dios' es la suma de todo cuanto contiene el Universo, con conciencia de sí mismo como Ser Supremo o Creador.

Cuando descubrimos y sentimos esto, entonces podremos hablar o ver periódicamente a la Presencia, o 'Dios'. Es un privilegio que todos poseemos, pero que algunos no lo saben o no lo perciben.

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LA TEORÍA DE LAS CUERDAS: EL ‘HILO ROJO’ DEL UNIVERSO

En las ceremonias religiosas budistas, como la primera bendición de un niño, es común que el monje que dirige el evento ate un cordel rojo entre los participantes. Según explican, esto permite que los padres y el hijo bendecido o la pareja que va a unir sus vidas en matrimonio estén ligados por siempre. Entre los seguidores de la Cávala, un método secreto para interpretar los libros antiguos de la Torá, del judaísmo, el 'hilo rojo' es atado por un rabino en la mano izquierda de la persona que se quiere proteger, haciendo siete nudos y acompañado de una bendición.

Este rito representa un símbolo de protección contra energías negativas. En el mundo asiático, en general, donde predomina el budismo, es común ver en la mano izquierda de las personas pulseras de un 'hilo rojo'.

Según explican los entendidos, en estas creencias, es que ese 'hilo' protege el campo magnético, de quienes lo portan, de vibraciones o energías negativas.

La creencia supone que este 'hilo' puede unir a dos o más personas que estarán destinadas a ser queridos entre sí, independientemente del momento, el sitio o las circunstancias. Y, que ese 'hilo' o conexión espiritual se mantendrá en todo espacio y tiempo y nunca se romperá.

Las Teoría de Cuerdas en la física cuántica, nos muestra modelos fundamentales de esta ciencia que señalan que las partículas que hemos interpretados como ‘ondas,’ en lugar de ‘puntos,’ son cuerdas vibracionales, como un ‘hilo’ o filamento. Un punto se puede mover en el espacio en determinada dirección de localización basado en tres dimensiones. Pero, una ‘cuerda’ podría ‘vibrar’ en un espacio-tiempo de por lo menos 4 dimensiones. Los científicos cuánticos calculan no menos de 11 y hasta 26 dimensiones en el Universo.

Esto implicaría la existencia de infinitos Universos paralelos. Lo cual se traduce en que la partícula o ‘cuerda’ -si cambia de vibración- podría comportase como un ‘Fotón’, una partícula responsable de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético, o como un ‘Quark’, que son los ‘Fermiones’, uno de los dos tipos básicos de partículas elementales que existen en la naturaleza, o cualquier otra infinitesimal partícula. Según la Teoría de Cuerdas todo está hecho de ‘cuerdas’ o de estas partículas primarias.

El Universo estaría constituido de multimillones o inifinitomillones de estas ‘cuerdas’, y todas ellas estrechamente vinculadas por leyes que las rigen. Si nos imaginamos que el cuerpo Humano es el Universo, las células serían como las partículas y todas interactúan para que funcione cada organismo, y que cada uno de estos trabaje conjuntamente para que el cuerpo lo haga como un todo. Los físicos cuánticos consideran que esta teoría permite explicar los espacios tiempos, el fenómeno gravitacional y la expansión del Universo. Así, todo cuanto existe es semejante en su primigenia parte.

Si el Universo es Dios como creemos, todo ha sido creado igual a Él. A su semejanza. Él está presente en cada parte, y cada una de las partes somos iguales y conformamos al Universo. Porque todos básicamente estamos constituidos por 'cuerdas' o partículas que conforman átomos.

Todos estamos unidos por las ‘cuerdas’ y ‘esta conexión se mantendrá en todo espacio y tiempo y nunca se romperá’ como dicen los monjes del ‘hilo rojo’, esa ‘cuerda roja’ que algunos seres humanos han intuido que existe.

La Teoría de Cuerdas explica que todo está hecho de ‘cuerdas’ o de partículas primarias y estas 'cuerdas' podrían vibrar de distintas formas. Con una manera sería un electrón, pero si hiciese otro tipo de vibración sería un fotón, o un quark. Entonces, podríamos pensar que, las cuerdas de un ser humano vibran como nos vemos en la actualidad, pero si vibraran de otra manera al unísono, podríamos transmutarnos en otro modo de vida, en otro espacio-tiempo, en otra forma de existencia. Incluso sin dejar de ser quienes somos en la Tierra, porque no existe el tiempo como única dimensión. En el Universo todos los eventos en espacio-tiempo ocurren a la misma vez.

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EL SER HUMANO ANTE LA INMENSIDAD

Una manera de encontrarse con Dios en el siglo 21

¿Es la Tierra un ser viviente con propia conciencia? Si ‘‘Dios’’ está en todas partes, ¿Somos todos los seres parte de Él? ¿Podemos establecer contacto con la Divina Providencia o ‘‘Dios’’? Ya hemos planteado que sí.

Desde el principio de la vida, el ser humano ha sentido la inmanencia de una Presencia a la que llamó de distintas formas, pero el nombre más extendido es el de '‘Dios’'. Su Presencia en distintas culturas desarrolló creencias y religiones.

En los primeros tiempos el ser humano imaginó diversos ‘Dios’es y a la par surgieron los cultos y las adoraciones politeístas. El judaísmo, y posteriormente el cristianismo y el islam, se convirtieron en el trípode donde se edificó el concepto de un solo ‘‘Dios’’, con el monoteísmo.

Las religiones desarrollaron sus creencias acordes a la cultura de la época en que surgieron, generalmente dentro del absolutismo, con los conocimientos de la vida, y la lógica de entonces, y sin lo que hoy ha aprendido la humanidad a través de la ciencia.

Las religiones de esas épocas se guiaban básicamente por la fe. En tiempos recientes, sin descuidar la fe, distintas personas han comenzado a preguntarse quién, qué o cómo es '‘Dios’'. Otros, al igual que al principio, perciben, sienten o intuyen una 'Presencia' dentro de sí, pero a diferencia de la mujer y el hombre antiguos, razonan sus 'clarividencias' con los conocimientos que aportan las distintas religiones, la historia, la filosofía, la lógica de hoy, y la ciencia contemporánea. Esto le permite comprender mejor las señales o mensajes de '‘Dios’'... o del Universo.

En el pasado, algunos humanos que percibieron esta Presencia lo escribieron tal y como lo sintieron acorde a los conocimientos que se tenían para esas épocas.

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Las religiones de siglos o milenios pasados nos dan algunas espuestas sí interpretamos sus mensajes a la luz de los conocimientos del presente

Un dato que se reporta en distintos libros antiguos de diferentes religiones es que “'Dios' está en todas partes” o que “'Dios' creó al ser humano a su imagen y semejanza”. Conceptos que permitieron suponer a gran parte de la humanidad que 'Dios' sería un ser independiente del Universo por Él creado, donde se le imagina a 'Dios' como un ser humano de edad avanzada. Sin embargo, hay un episodio muy claro en el Capítulo 17, versículo 26 del Libro “Hechos de los Apóstoles" de la Biblia cristiana. Allí el 'apóstol' Pablo escribe lo siguiente: “Él creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen la divinidad, para ver si a tientas la buscaban y la hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos...

Para entonces, cómo se podría interpretar al apóstol cristiano Pablo en su 'intuición' de que “en 'Él vivimos, nos movemos y existimos'", cuando ni siquiera se conocían las dimensiones de la Tierra, y mucho menos la dimensión infinita del Universo. ¿Podía Pablo deducir o inferir que su 'inspiración' o su 'iluminación' le indicaba que vivíamos o existíamos dentro de la Presencia o 'Dios', cómo una parte de esta Presencia?

Lo cierto es que todos los seres humanos sabemos que vivimos en el planeta Tierra, en el Sistema Solar, en una galaxia y que todo está contenido en el Universo. "En Él vivimos, nos movemos y existimos", como describe Pablo, lo que nos dice a la luz de hoy en día es que El Universo es 'Dios'.

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"Tiffany Education (center)". Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons.

LA CIENCIA Y LA INTUICIÓN SON LOS IDIOMAS DE 'DIOS', DEL UNIVERSO Y DE SU CONCIENCIA

No sólo las religiones nos dan luces del mensaje, del conocimiento transmitido por la Divina Providencia. También lo hace la ciencia, El científico y brillante pensador Stephen Hawking, en su libro El Gran Diseño expresa que “El origen del Universo no necesita de un creador, sino que podría haberse creado él mismo de la nada”.

La lógica es clara, si Dios lo puede todo, entre ello crear la vida humana, también pudo crearse a sí mismo, y aunque la pregunta de cómo se pudo crear si no existía, no ha encontrado respuesta en la ciencia, sólo la intuición y el presentimiento nos pueden iluminar sobre esta Presencia Universal.

La alternativa es que ‘Dios’ nunca fuera creado porque es eterno.

¿CÓMO COMUNICARNOS CON LA CONCIENCIA UNIVERSAL?

Si viajamos a un país de lenguaje distinto será difícil la comunicación. Si estuviéramos en China, por ejemplo, tendríamos que aprender el idioma o comunicarnos con señas o buscar un intérprete.

De igual forma, si este fuera el caso, cuando vamos a hablar o comunicarnos con ‘Dios’ tenemos que preguntarnos ¿Cuáles son los idiomas y cómo habla o cómo se comunica ‘Dios’?... La respuesta es que ‘Dios’ habla “ciencia” e “intuición”.

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Un canal de comunicación con 'Dios' en la historia de la humanidad fueron las iglesias, hoy las personas buscan conectarse con la Presencia directamente con su conciencia en el Universo

La intuición

Intuición es una capacidad del ser humano que le permite comprender algunos datos, hechos o situaciones instantáneamente, sin necesidad de razonar. Es una percepción íntima y repentina de una idea o de una verdad que le aparece a quien la vive como absolutamente evidente.

Algunos seres humanos lo confunden con 'presentir' que es tener la sensación de que algo va a ocurrir, o adivinar un suceso antes que acontezca.

Intuir, va más allá que presentir un suceso, se trata de saber, de tener una idea o un conocimiento de súbito, con la certeza de que es una verdad, pero que generalmente le toma a los investigadores años en demostrar esa verdad como en el caso de Albert Einstein, entre otros científicos.

Es factible que alguno de los personajes religiosos o de la historia de la humanidad, pueda haber presentido una catástrofe como una inundación o terremoto. E igualmente probable que algún pensador, inventor, investigador, o simplemente un ser humano, haya intuido o descubierto verdades científicas antes de que la ciencia lo demostrara.

Algunas personas intuían que la Tierra era redonda antes de que se comprobara. Humanos imaginaron el viaje a la Luna antes de que existieran ni siquiera aviones. Cada avance de la humanidad, cada paso hacia el futuro, cada descubrimiento científico siempre ha ido precedido de personas que intuyeron la verdad que luego se razonó, se fundamentó, se probó y se estableció.

El Lenguaje de la Conciencia Universal

En el caso de los seres humanos, un lenguaje es un conjunto de sonidos articulados con que el ser humano expresa lo que siente o piensa. 'Lengua' define qué idioma de lenguaje se habla.

Existen lenguajes no humanos mediante los cuales algunos animales se comunican, e incluso lenguajes “máquina” para que se comuniquen entre sí artefactos, dispositivos, computadoras, y todo tipo de artilugios creados por vidas inteligentes.

Así como están presentes los mecanismos de las comunicaciones humanas, como el sonido de la palabra o la escritura, también hay mecanismos de comunicación entre las personas tan avanzados como las redes sociales, entre los seres humanos y los aparatos, y hasta entre las cosas, como sería el “Internet de las cosas”. Igualmente nos comunicamos con inteligencias artificiales en organismos cibernéticos.

Podemos afirmar que todo en el Universo está entrelazado y en intercomunicación permanente, aunque no hayamos descifrado todos sus códigos o claves. Algunas personas han presentido o intuido desde los albores de la humanidad que todo lo que ocurre en el firmamento indica lo que pasará en la Tierra.

Otra consideración es la comunicación no hablada o expresada en códigos o imágenes. Se trata de lo que las ciencias de la conducta investigan como fenómenos de telepatía, entre otros.

¿Pueden los seres humanos u otras especies vivientes inteligentes o no, comunicarse mediante algún mecanismo de pensamiento o de instinto?

¿Es la Telepatía una forma de comunicarnos?

Preguntas obvias de cada ser humano cuando trata de comunicarse con el Creador son, ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Debo hablar en voz alta? ¿Hablar en silencio pensando lo que digo? ¿Cómo escucho lo que me dice? ¿Oiré lo que dice o lo sentiré?...

Ahora bien, si cuando nos comunicamos hablamos a través de un lenguaje… Debemos saber cuál es el idioma de 'Dios'...

La Conciencia Universal habla a través de dos mecanismos: Uno es la intuición, y por su intermedio los humanos perciben sus mensajes.

Como decíamos, algunos han recibido conocimientos fundamentales que han permitido avanzar a la humanidad, y por otro lado, la casi totalidad de los seres humanos avizoran y perciben a la Conciencia Universal por intermedio de una ingeniosa habilidad del ser humano, denominada la “voz de la conciencia”, o conciencia del bien y del mal que es inherente a cada persona.

Para el cristianismo la conciencia es la “voz de 'Dios'”. La iglesia católica pregona que la conciencia es el lugar donde el ser humano puede hablar con Dios.

Para el hinduismo, la conciencia humana nos permite acercarnos a una forma de Omnipresencia Divina.

Para el budismo a través de la meditación debemos despertar la conciencia para transitar de una conciencia individual a una mayor.

Pensamos que por intuición la humanidad cree en una conciencia personal y que es un canal abierto para comunicarnos con una Conciencia Suprema, una Divina Conciencia, una Conciencia Universal o la Conciencia de 'Dios'.

Un científico por excelencia, el propio Albert Einstein aseveró que la única cosa valiosa es la intuición. Dijo en una entrevista en 1930: “La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional, un leal siervo”.

Lo más curioso, es que expresara que cuando intuimos pareciera que nuestro cerebro nos regalara una idea que no sabemos de dónde ha salido: “Hay un chispazo en la conciencia, llámese intuición o como se quiera, que trae la solución sin que uno sepa cómo o por qué”.

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La intuición es la clave

El segundo idioma que habla Dios es la ciencia

Si creemos en un Creador, en una Presencia Universal, una Conciencia Universal, este ente infinito es omnisciente, y tendría –por definición- acceso al conocimiento total, al conocimiento universal. Por ello, los libros antiguos nos hablan de que 'Dios' "es la fuente del conocimiento".

También por definición entendemos a la ciencia como los conocimientos obtenidos de la observación y la razón, por intermedio de un método estructurado, denominado el método científico, que demuestren hipótesis y nos procuren teorías que expliquen el comportamiento de todo cuanto existe.

De igual forma, de forma infusa, se define a la ciencia como el conocimiento recibido directamente de Dios.

La ciencia es la vía para descifrar las verdades universales. A través del método científico nos acercamos a conocer las leyes que norman todo cuanto acontece en el Universo.

Cuando una Presencia Universal, o 'Dios', transmite un mensaje, necesariamente tiene que ser una verdad, y tendría que acercarse a la fuente primaria: El conocimiento.

Por su parte, sí el ser humano se acerca al conocimiento, su acceso se lo brinda la investigación, la ciencia y el método científico.

Por lógica si el ser humano procura el conocimiento total, se acercará a ello. Y, si –como hemos afirmado- 'Dios' es por definición omnisciente, la propensión del ser humano de buscar el conocimiento tenderá a aproximarlo a 'Dios', a la Conciencia Universal.

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Galileo Galilei

Las religiones antiguas en ocasiones han disentido de la ciencia. Un ejemplo histórico, y quizás el más nombrado es el caso del astrónomo, físico, ingeniero y científico Galileo Galilei (1.564-1.642), considerado como el padre de la astronomía, la física y de la ciencia. Albert Einstein lo denominó 'el padre de la ciencia', y Stephen Hawkins lo calificó como el máximo responsable de la ciencia moderna.

Cuando Galileo construye su primer telescopio, y comenzó a observar el Cosmos, en poco tiempo descubre la naturaleza de la Vía Láctea, de la Luna, de diversos planetas, y se da cuenta que los planetas giran en torno al Sol, se trata del Sistema Solar donde mora la Tierra.

El publicar sus descubrimientos significó que el Santo Oficio de la Iglesia Católica lo persiguiera y lo condenara a prisión de por vida. Para ese entonces, la Iglesia Católica decía que la Tierra era el centro del Universo, y que todos los astros giraban en torno a ella. Esto estaba asociado a la creencia de que Dios había creado a los seres humanos como única vida en todo el Universo. Galileo Galilei al afirmar lo contrario comprometía el credo religioso de Roma.

Esto explica el problema que se ha suscitado entre la fe y la ciencia, cuando nunca debió ser así porque ambas, fe y sabiduría, son caminos que deben conducir al mismo punto.

Desde el surgimiento de la ciencia, se han establecido básicamente dos grandes visiones del mundo, una proveniente de la ciencia misma, y otra de los preceptos 'sacros' impresos en los libros antiguos de las religiones.

Estas dos visiones tienen su punto de partida en la explicación de los orígenes del Universo, de la creación, de la vida, del surgimiento del ser humano.

Para algunas religiones se trata de credos, de creer preceptos cuyo origen serían de 'Dios', por lo que hay que hacer actos de fe en esas creencias, independientemente que luego la ciencia demostrara que esos conceptos no eran ciertos. Por esto, se dio el caso de Galileo Galilei.

También por ello, en algunas religiones se produce, obligados por la doctrina, la negación del verdadero conocimiento que nos envía, el Creador, la Conciencia Universal, o simplemente 'Dios', a través de uno de sus lenguajes naturales: La ciencia.

Nosotros no negamos el papel de las religiones como un mecanismo para tratar de acercarse a Dios.

Queremos ser positivos y ver en las religiones un aporte a la humanidad en tiempos pasados. Sobre todo, porque los libros antiguos representan la historia y la cultura de los pueblos que los escribieron, donde los hechos narrados muy probablemente sucedieron y fueron interpretados acorde al conocimiento de esos tiempos.

No obstante, ya la humanidad no está en sus pininos. El ser humano ha desarrollado sus capacidades y conocimientos, y el pensamiento intuitivo. La ciencia y sus descubrimientos, sus métodos y resultados están, cada vez más, al alcance de todos.

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Debemos comunicarnos –sin intermediarios- directamente con la Conciencia Universal

En pleno siglo 21, realmente estamos en disposición de comunicarnos con la Conciencia Universal. Podemos hacerlo… Al menos intentarlo.

Buscar a Dios ya no es ir solamente a una Iglesia para verlo en una estatua o en algún símbolo. Es estudiar, analizar, buscar las verdades y el mayor conocimiento posible… y seguir a nuestra propia conciencia.

A nosotros, quienes creemos en una Conciencia Universal, nos sirvió estudiar comparativamente distintas religiones, sus principios, sus historias, sus verdades, mitos y leyendas.

Luego, fue útil la investigación científica, estudiar las enseñanzas de la ciencia. Y, a la par, seguir los que nos dice la intuición.

Pensar, meditar, y al surgir una idea de cómo pudo ser la creación, entonces, analizarla. Deducir, proponer hipótesis, investigarlas, teorizar.

Un camino fácil y nada complicado es pedir un catecismo de algún credo, y seguir sus ritos, sus normas e intentar ese camino para encontrarse con 'Dios'. Y, es posible que esa vía la pueda utilizar la Conciencia Suprema para encontrar a esa persona, y ayudarle. Solamente por el hecho de que es un ser que busca comunicarse con Él.

Así ha funcionado por más de 12 o 14 mil años. Pero, si quiere entrar en contacto directamente con la Divina Providencia, con la Conciencia Universal o la Presencia, entonces debemos buscarlo dentro de nosotros mismos y dentro del Universo.

Seguramente conoce que cada uno tiene su pensamiento, y ha escuchado –dentro de sí- su voz interna, la voz de su conciencia.

Pruebe varias noches hacer lo siguiente: Cuando se acueste, cierre los ojos y trate de no pensar, déjese llevar por intentar ver con los ojos cerrados. Por supuesto, en principio no va a percibir sino oscuridad. Luego, saldrá de ella, y quizás vea colores, en especial el azul. Después discriminará formas. En una de esas noches va a sentir a su conciencia, la suya, y este será el primer paso para notar, después de algunos intentos, que comenzará a “ver” o a “sentir” una conexión que va más allá de sí mismo. Podrá ver aspectos del Universo que le sorprenderán.

Al igual que una partícula, o una cuerda cuántica, todos podemos convertirnos en una 'onda' si nos encontramos atemporales, podremos movernos sin hacerlo, y estar en diferentes espacios-tiempos, y en algún momento, tendrá su primer encuentro y sentirá la Presencia, a 'Dios'.
Créalo, va a encontrar un vínculo, un enlace con la Conciencia Universal, y ese día todo cambiará
.

Al seguir este método, los grandes inventores de la humanidad y del Universo han encontrado las claves de sus descubrimientos, y los grandes profetas, sus predicciones.

HIPÓTESIS Y TEORÍAS SOBRE QUIEN ES EL UNIVERSO... O 'DIOS'

El Universo no puede mantener todo cuanto existe en Él, toda su inmensidad de sistemas y sus infinitas fuerzas, energías, y leyes que lo mueven sin que exista un control, un centro que coordine todos y cada uno de los inconmensurables procesos, macros, micros, o atómicos y subatómicos, que lo sustentan. Ese centro tiene que ser una Conciencia Cósmica, una Conciencia Universal, o Conciencia de ‘Dios’.

Si hablamos de lo infinitesimal, de los átomos, partículas, subpartículas u ondas, entonces también debe existir una Conciencia Cuántica. Y, la suma se estas conciencias es la Conciencia Suprema de ‘Dios’, de El Universo.

Como hemos afirmado anteriormente, el ser humano se encuentra conformado por células. Estas células probablemente no tengan conocimiento de que todas juntas son un ser humano que piensa, siente, vive y es un ser con conciencia, cuerpo, mente y energía.

No obstante, todas y cada una de las células tienen algo en común, el ácido desoxirribonucleico o ADN que es una molécula que contiene toda la información genética y hereditaria de cada uno de los seres vivientes y que poseen cada una de las células de cada persona.

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La cadena de ADN es la memoria Universal

De igual forma como las células, una buena parte de los seres humanos, aunque tienen conciencia de sí mismos, no tienen conciencia, no traslucen, entrevén o imaginan que son las células de otro cuerpo, de otra existencia que igualmente debe tener conciencia de sí misma: La Tierra.

Quienes creemos en la Presencia Universal profesamos la idea que la Tierra es un ser vivo con conciencia propia.

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Hipótesis Gaia: La Tierra es un ser viviente

A nivel científico esta creencia tiene soporte. Se trata de “La Hipótesis Gaia”, la cual plantea que la tierra es un ser viviente.

A nivel científico esta creencia tiene soporte. Se trata de “La Hipótesis Gaia”, que lleva el nombre de la diosa griega, que desarrollo James Lovelock, el cual planteó que la Tierra sería un ser viviente.

La teoría sostiene que el planeta se comporta como un todo coherente capaz de mantener los equilibrios en todos sus parámetros vitales.

Aparte de la comprensión humana, quienes mantienen la creencia que El Universo es ‘Dios’ van mucho más allá que la Hipótesis Gaia porque aseguran que la Tierra además, piensa, siente y tiene conciencia de sí misma.

Esta tesis más avanzada, basada en la ciencia y la intuición, plantea que, así como las células, conforman órganos y sistemas biológicos, y que juntos constituyen al ser humano, la suma de los humanos, y de otras formas de vida, es decir la suma de todas las células, moléculas, átomos, partículas y conciencias presentes en el planeta, conforman este ser llamado Tierra por los humanos.

Siguiendo esta línea de pensamiento, la suma de planetas, forman órganos y sistemas planetarios que configuran galaxias, universos y otras formas de vida, llámense planetas, sistemas solares, Vía Láctea, e infinitos componentes que juntos integran el ilimitado e infinito Universo, igualmente actúan como seres vivientes universales y cada una de las partes, con un nivel en ascenso de conciencia de sí mismo.

Este Universo inconmensurable, que está en todas partes, porque es todas las partes, que es la suma de todas las partes, más la suma, de todas las conciencias, de todas las vidas, de todas las moléculas, los átomos, la adición del todo, y también con conciencia de sí mismo, es lo que las religiones llaman ‘Dios’ o El Universo.

Todos y cada uno de los seres del Universo forman parte de la Presencia Universal. Todos se unen en la Presencia. Todos los seres forman parte de la Conciencia Divina. Por ello, algunos seres iluminados manejan este concepto que algunos profetas lo adelantaron: “Dios es y está en todas partes”.

La psicología de Carl Jung indica que existe un 'inconsciente colectivo' en los seres humanos que predispone la conducta y el comportamiento de todos.

En la teoría de El Universo o ‘Dios’ se concibe una 'conciencia colectiva universal', que es la suma de todas las conciencias presentes en el Universo.

Existimos en cuerpo, mente y conciencia, en ‘Dios’, en la Divina Providencia... en El Universo.

EL BIEN Y EL MAL COHABITAN EN EL UNIVERSO

En una ocasión visitamos una comunidad 'Inuit' (esquimal) cerca del Círculo Ártico. Vimos entonces una escultura que tenía un rostro humano en el frente, y donde sobresalía una cara de águila de su lado izquierdo. Le preguntamos al guía de qué se trataba y nos ilustró: – Es el rostro del Creador

Preguntamos, ¿El creador tiene dos caras? y nos respondió: – Dos no, tres

Acto seguido vimos la escultura por detrás y en su parte inferior debajo de la espalda del humano y del águila estaba otro rostro de un ser humano, pero con cara adusta… ¿Quién es?, inquirimos… – Es el rostro oculto, el lado oscuro del Creador… nos afirmó el guía.

Para esta comunidad de esquimales, ‘Dios’ tiene una cara humana buena, bondadosa, positiva. Una cara animal, la del águila, que refleja la vida instintiva, y una cara humana sombría, el lado negativo de '‘Dios’'.

Que existan tres caras en un mismo ‘Dios’ no nos debe extrañar porque en distintas religiones esta creencia es extendida, como en el hinduismo o en otros credos politeístas.

Incluso, en religiones monoteístas como la religión católica, se habla también de la ‘Santísima Trinidad’ compuesta por tres partes: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, aunque el mal es representado por una cuarta parte que no conforma la Trinidad que sería ‘El Diablo’, creado por ‘Dios’.

Escultura Inuit: Las tres caras del Creador
Escultura Inuit que muestra las tres caras del Creador

En el caso de la deidad 'inuit', la diferencia es que ‘Dios’ tiene una cara que representa el lado oscuro. Si lo llevamos a las religiones monoteístas, como la Judía, la Cristiana o el Islam, es como si ‘Dios’ y el ‘Diablo’ fueran una sola entidad. El bien y el mal en un sólo ‘Dios’.

Si lo tratamos de explicar racionalmente tendríamos que compararlo con la polaridad de los campos magnéticos estelares, o del electromagnetismo. En cada caso están presentes polos positivos y negativos. Lo hemos experimentado con dos imanes cuando sus polos iguales se repelen y los distintos se juntan.

La ciencia física acepta la existencia de campos magnéticos cosmológicos, y que las galaxias incluyen campos magnéticos que se extienden a toda su estructura, igualmente se observa que dichos campos se encuentran, de la misma manera, fuera de las galaxias y están presentes en la totalidad del universo.

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Estamos hablando de un magnetismo universal contentivo, a su vez, de una polaridad positiva y de una negativa.

En el plano religioso estaríamos diciendo que el bien y el mal están presentes en un mismo ser. Independientemente de que tipo de ser.

Si hablamos del reino animal, el mantener los dos comportamientos, el negativo y el positivo, permitiría la supervivencia de la especie a través de la cadena alimenticia, el lado positivo sería el aporte de cada especie a la vida y el lado negativo, la agresión necesaria para comer y sobrevivir.

Si hablamos del ser humano, tenemos que apelar a su propia conciencia y preguntarle ¿No siente Usted lo que es bueno y lo que es malo? ¿Es Usted cien por ciento bueno? ¿Nunca hizo nada malo?

Una cosa es cierta, hay seres humanos que tienden a una conducta propensa hacia a la bondad, y otros proclives a la maldad. Aceptamos como probable que esté presente en las personas una cara humana, positiva y una cara 'oculta', la del lado oscuro de la humanidad.

Si vamos a la Tierra, más allá de su campo magnético y de su polaridad, tendríamos que concluir la presencia de un lado que le canta a la vida, a la construcción y el perfeccionamiento, a lo positivo, y otro flanco que tiende a la catástrofe, al tsunami, al cataclismo, a la pandemia, a lo negativo.

Los seres humanos estaríamos hechos a semejanza de 'Dios', dicen los libros antiguos, y como hemos analizado, apreciamos que el bien y el mal coexisten en los seres más simples, y en los más complejos.

Si los humanos tenemos analogía con 'Dios' y sí además formamos parte de Él, el Creador también tendría el bien y el mal en su seno, dentro de su conciencia.

Uno de los principios fundamentales del pensamiento de un ‘Dios’ Universal es que en todo el Universo coexisten los polos negativo y positivo. La oscuridad y la luz conviven en el Universo y en cada ser. Las estrellas, la luz, y los agujeros negros, la oscuridad.

Es a nivel de conciencia personal que se puede seleccionar a cuál de los dos polos seguiremos, para dictaminar nuestra conducta.

Igual dilema y contradicción se mantiene en la Conciencia Universal. Si la mayoría de las conciencias de los seres vivientes del Universo, escogen el Mal, El Universo o ‘Dios’ tendería hacia ese polo, si por el contrario se opta por el Bien, en la Conciencia Universal se fortalecería el polo positivo.

LA VIDA Y LA VIDA DESPUÉS…

Hemos examinado que existe una Conciencia Universal del Creador, eterna e infinita, y que nuestra conciencia forma parte de ella, por lo que tendría que ser igualmente perenne e imperecedera. Así que cuando nuestra conciencia se separa del cuerpo humano no deja de existir. Nuestra conciencia sigue viviendo en otros espacios y tiempos. De hecho, la muerte no existe porque los átomos y partículas que conforman el cuerpo humano retornan a su estado natural para continuar del mismo modo la vida. Los átomos siempre han existido desde la creación de El Universo.

Algunas religiones hablan del alma, otras de reencarnaciones, pero nosotros nos referimos a que nuestra conciencia continúa existiendo y – de una u otra forma- seguiremos conservando la conciencia de nosotros mismos, siempre.

Investigadores, científicos y religiosos coinciden que la vida no termina cuando el cuerpo se transforma, sigue siendo y estando, en todo espacio y tiempo.

Si hacemos uso de los principios y de los postulados de la ciencia cuántica, se han desarrollado hipótesis y teorías de que la muerte de la conciencia no existe. Al igual como los átomos que conforman el organismo humano siguen presentes al transformase en su esencia, al separarse del ser que formaban.

Es común que las personas cuyas convicciones les hacen creer que el cuerpo morirá, suponen que su conciencia desaparecerá como el cuerpo. Sin embargo, no ocurre ni lo uno ni lo otro. Los átomos no mueren y la conciencia tampoco.

De la misma forma, la conciencia existiría fuera de las limitaciones de este tiempo y espacio, por lo que en un mismo momento nuestra conciencia es capaz de estar en el cuerpo humano y fuera de él, en cualquier lugar del Universo.

Recordemos que la mecánica cuántica comprueba que una partícula puede estar presente en un sitio y en otros a la vez, de incontables maneras, en distintos espacios y tiempos.

De la misma forma, la conciencia regresa a su normal existencia en distintos tiempos y espacios, por lo que en un mismo momento nuestra conciencia es capaz de estar en el cuerpo humano y fuera de él, en cualquier lugar del Universo.

No olvidemos que un escrito de hace más de 2 mil años reseña un hecho, un mensaje que más de mil millones de seres humanos creen y comparten: La resurrección de Jesús de Nazareth.
Papyrus 63 - Staatliche Museen zu Berlin inv. 11914 - Gospel of John 3,14-18 4,9-10 - verso
El pergamino ‘papiro 63’ del evangelio cristiano de Juan

De acuerdo con la tradición cristiana Jesús resucitó y ascendió a los cielos. En el capítulo 8, versículo 23, del evangelio de Juan, se lee que Jesús de Nazareth dijo: “Vosotros sois de acá abajo; y yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo; yo no soy de este mundo”. Dejando una interrogante a toda la humanidad: ¿De donde era Jesús?

En los evangelios de, Lucas (24:50-53), Marcos (16:19) y en Hechos de los apóstoles (1:9-11) se narra la 'ascensión' de Jesús a los cielos: "Fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver... Dos hombres vestidos de blanco se aparecieron y les dijeron a los apóstoles, quienes acompañaban a Jesús: Galileos, ¿Por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá.

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Este ser para unos es hijo de '‘Dios’', para otros un profeta, y para quienes creemos que El Universo es el Creador, Jesús de Nazareth demuestra que su conciencia de sí mismo es infinita, desde antes, durante y después que vino a ocupar un conglomerado o cuerpo de átomos y partículas hasta que ascendió al Universo, donde sigue existiendo.

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La ciencia y la intuición, a través de físicos como Stephen Hawkins, señalaron que pueden existir múltiples universos a la vez. En distintos tiempos y espacios una partícula puede estar o ser simultáneamente.

Por eso, teorizamos que un 'cuerpo' puede estar en un espacio-tiempo, y en otro universo, o en otra dimensión de tiempo y espacio al mismo momento que esté aquí y ahora. Igual ocurre con la conciencia.

Un sinnúmero de personas que han fallecido clínicamente, es decir, que su corazón y cerebro han dejado de funcionar, cuentan que cuando murieron atravesaron un túnel hacia una luz. Algunos interpretan que es el alma o algo similar que va a reunirse con 'Dios'.

También -y esto es muy importante- dicen que se encontraron con otros seres humanos, familiares, amigos que acudieron a ayudarles.

Nosotros, quienes creemos en una Conciencia Universal, inferimos que en realidad es la conciencia propia de estos seres que, pasaron por el trance de abandonar el cuerpo humano, en su camino a otra dimensión de tiempo y espacio. Pero, a los galenos recuperar su cuerpo de la muerte física, con procedimientos médicos, su conciencia regresó a donde se encontraba.

Lo importante es que en estos episodios las personas describen lo que “ellos vieron, oyeron, y sintieron. Por lo tanto, hablan con conciencia propia de lo que les pasaba cuando su cerebro físicamente no funcionaba.

A pesar de que no había un cuerpo 'vivo', en estos casos, la conciencia de ellos sí lo estaba. En un fallecido clínicamente, sus registros de cerebro no producen ondas cerebrales, la cuales son medidas por el electroencefalógrafo, y se observa indiscutiblemente que la persona no ve, ni oye, ni siente, ni sueña, en ese estado. Su cerebro no tiene ninguna actividad.

Debemos abrir entonces nuestra mente a la posibilidad de que la conciencia no sea tan dependiente del sistema nervioso del cuerpo y que su ubicación se encuentre en los campos magnéticos cerebrales del ser humano.

Le poeme de lAme-16-Louis Janmot-MBA Lyon-IMG 0499Poema del Alma... El vuelo del alma de Louis Janmot

Pacientes que han experimentado el ser declarados fallecidos clínicamente, y que han vuelto a la vida por intervenciones médicas han manifestado no haber perdido totalmente la conciencia.

Más de la mitad de esos sobrevivientes han tenido recuerdos de cuando estuvieron clínicamente muertos. Otros pacientes han relatado lo que recordaban en ese lapso, y mencionaron cómo 'vieron' la intervención médica en la sala de operaciones desde distintos ángulos. Generalmente se ha registrado que los relatos coincidían con la realidad de lo que pasó.

Todo esto ha ocurrido mientras los pacientes fallecidos han estado sin pulso sanguíneo, y con el corazón y su cerebro sin funcionar. Lo cual nos dice que la conciencia puede funcionar, aunque el cuerpo y la mente hayan dejado de operar.

BD Mummy and Ba ¿Nuestra conciencia nunca muere, ha existido, existe y existirá siempre?

En el libro Eclesiastés en el capítulo 3 versículo 11 de la Biblia, leemos que Dios “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”.

Este pasaje bíblico nos demuestra que desde hace milenios este concepto de eternidad está presente en la humanidad. La inmortalidad, la vida interminable –en principio- se le atribuye a 'Dios', creador del Universo.

Al fin y al cabo, los cuerpos humanos se transforman, pero en esos tiempos se daban por muertos, lo cual hizo creíble para una parte de la humanidad que la conciencia del ser humano no era inmortal, como lo sería '‘Dios’'. Sin embargo, Jesús de Nazaret asume en su doctrina la resurrección de los ‘muertos’.

Para el cristianismo existe un espíritu dentro del ser humano, o un alma que es eterna, para otras religiones el alma es capaz de reencarnar. En ambos casos el alma tiene existencia propia.

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"El Alma sale del cuerpo" de Luigi Schiavonetti

Nosotros concebimos el concepto de eternidad del Creador, del Universo, de la Presencia, de la Conciencia Suprema o 'Dios'.

Cuando los relatos de los libros antiguos hablan de un alma que puede reencarnar para pagar su “karma”, o de un alma que iría a algún cielo o a algún infierno para responder por su comportamiento cuando habitaba un ser humano, se está reconociendo que existe una forma de vida distinta del cuerpo humano, que sale de este para ir a otra forma de vida.

Nosotros creemos que la Conciencia del ser humano es eterna en el entendido que ha existido siempre desde el principio del Universo y estará presente hasta el final de los tiempos, al igual que partículas y átomos.

No es que un alma sale a responder por el comportamiento de un cuerpo que ya no existe. Es que nuestra conciencia vive en todos los tiempos y espacios del Universo porque forma parte de la Conciencia Universal, o de ‘Dios’.

Como cuerpo, el ser humano no es eterno, sus átomos sí. Nuestra conciencia también, nuestra conciencia es inmortal.

Algunos físicos afirman que el Universo surgió de una gran explosión, denominado 'Big Bang' y calculan que esto habría ocurrido, en tiempo terrestre, hace casi 15 mil millones de años.

Otros científicos, elaboran teorías de un universo cíclico que repetiría principios y finales sucesivamente, tal vez infinitas veces, o de varios e infinitos universos o del multiverso.

Si nos atenemos a lo expresado por científicos, podría ser que el Universo fuera infinito, y existiría desde siempre, es decir queda claro que no fue creado, por lo que nadie fuera de él lo creo. Y si se acepta la noción de que hubo un principio, entonces tendría que haberse creado a sí mismo. Lo cual nos lleva a la definición de que El Universo sería ‘Dios'.

Si no fuera infinito y tuviera un punto de partida, entonces tendría sentido el concepto de Stephen Hawking cuando en 2009 en su libro ‘La Teoría del Todo’, expresó que el Universo estaría completamente autocontenido… Afirmando que no hay nada fuera del Universo. Hawkins prefería pensar que el Universo se creó a sí mismo, antes de que 'alguien' lo creara.

Es nuestra opinión que Hawkins expresaba de esta forma que sí creía en un ‘creador’. Si bien para él no era una deidad, que desde afuera crea al Universo, el hecho de que prefiriera creer que el Universo se hizo a sí mismo, nos indica que el Universo es el ‘creador’, que por antonomasia es el concepto que primero define a ‘Dios’

En consecuencia, nosotros creemos que lo planteado es que el Universo se creó a sí mismo, porque el Universo es la Conciencia Universal, es un ser viviente que contiene toda la vida, toda la materia y todas las conciencias de todo y de cada una de sus partes. Es algo más que la suma de las partes. Es ‘Dios’.

En cuanto a la pregunta de si ¿Nuestra conciencia ha existido, existe y existirá siempre?, la respuesta es clara, siempre hemos sido, existido, con conciencia propia desde la creación si la hubo, y siempre existiremos hasta el final de los tiempos si es que lo hay. Nuestra conciencia siempre existe en distintos tiempos y espacios..

Physicist Stephen Hawking in Zero Gravity NASA
El físico Stephen Hawking en la gravedad cero de la NASA

PRINCIPIOS QUE SE DERIVAN DE RECONOCER AL UNIVERSO COMO UNA CONCIENCIA SUPREMA, PRESENCIA UNIVERSAL O 'DIOS'

Cuando sentimos, pensamos y creemos que el Universo es el Creador y que todo, y todos, formamos parte de esta Presencia y Conciencia Universal, comprendemos que existen una serie de leyes universales, o principios de la vida que surgen de esta forma de ver o de percibir a la Divinidad o al concepto de Dios. Ya no se trata de 'mandamientos' o de 'normas' que un líder, o rey de alguna tribu, o comunidad estableció en su comarca, o de 'reglas' que establece una junta, congreso o concilio de un grupo de personas que son líderes de alguna creencia, religión, o cultura, como era desde el remoto pasado.

Eleanor Roosevelt UDHR
Simplemente son leyes naturales que se desprenden de las formas cómo se comporta el Universo. Cada ser humano puede descubrir o encontrar, como hace la ciencia, a las leyes que rigen al Universo. A continuación, enumeramos algunos de estos principios, pero no son los únicos...

1. Amar a tu prójimo porque eres tú mismo

Si todos los seres formamos parte de una misma Presencia o 'Dios' Universal es porque somos parte de un mismo cuerpo. Destruir algo de él es destruirnos a nosotros mismos. Amar a 'Dios', al Universo es amar a cada parte que lo conforma.

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Es la conservación versus la autodestrucción: Debemos cuidarnos y preservar a cada existencia porque todo daño a cualquiera de las partes lesiona el todo y menoscaba a todos.

Esta premisa nos determina que el amor a nosotros mismos es el cimiento donde se sostiene la supervivencia de las especies, del amor a sí mismo, del aprecio máximo a la vida y a la procreación.

Cada ser humano ama a todo su cuerpo porque si una parte de él se destruye, devasta, abate a todo el organismo. Si todos formamos parte del cuerpo del Universo, dañar a alguno de sus componentes también nos trastorna a todos los que lo conformamos.

Cuando herimos física o psicológicamente a otro, lo hacemos a nosotros mismos, porque ambos somos parte del mismo cuerpo y la misma Conciencia Suprema.

2. La Integración

Todos los seres universales hemos sido creados, a lo largo de la existencia, semejantes a la Divina Providencia. Discriminar por lo tanto, a cualquier forma de creación, es segregarnos a nosotros mismos. Es como si una persona rechazara a su corazón, u otra parte de su propio organismo. Es vital la convivencia de la humanidad y de la universalidad.

3. La dualidad de todo lo existente en el Universo

Earth Yin-Yang

En todo el Universo coexisten los polos negativo y positivo. El bien y el mal conviven en el Universo y en cada ser.

Es a nivel de conciencia personal que se puede seleccionar a cuál de los dos polos seguiremos, para dictaminar nuestra conducta.

Igual dilema y contradicción se mantiene en la Conciencia Universal.

Como cada una de las conciencias, incluida la nuestra, formamos parte de la Conciencia Universal, si la mayoría de estas conciencias de los seres escogen el Mal, la Presencia Universal tenderá a ese polo, si por el contrario se opta por el Bien, en la Conciencia Universal se fortalecerá el polo positivo.

Cuando el Creador compartió su ser y su conciencia con todos los seres universales creados a su semejanza, y estableció su libre albedrío, permitió que el bien y el mal fueran, de alguna manera y en alguna medida, responsabilidad de cada conciencia individual.

Esta responsabilidad es la que asumimos al nacer. Cada ser puede influir así en la Conciencia Suprema. Si buscamos el mal, lo encontraremos y el mal vendrá a nosotros. Por el contrario si practicamos y buscamos el bien, allí estaremos.

De este principio se deriva lo que los hindúes nombran como 'Karma', donde toda acción tiene sus consecuencias. La Ciencia también descubrió el mismo principio en la tercera ley de Newton: Toda Acción conlleva una Reacción.

Pensamos que, si una persona estuvo en su vida humana del lado del crimen y de la maldad, de acuerdo con lo que señalan los principios del Karma que signan al budismo e hinduismo, su conciencia cuando abandona el conglomerado de átomos que fue su cuerpo humano, su destino sería al lado oscuro del Universo. Si renaciera, para quienes creen en la reencarnación, tendría que llevar la nueva vida del lado de la virtud y del bien, para que cuando su conciencia regrese al Universo vaya al lado positivo del Creador.

Premio o Castigo

4. Premio o castigo

Al hacer el Bien, fortalecemos el polo positivo del Universo, de ‘Dios’, y nos reflejará su positividad en nuestra vida, si hacemos el Mal, la Conciencia Universal nos mostrará su lado sombrío.

Como en el concepto del Karma en el cual creen más de mil seiscientos millones de personas en el Mundo, si haces suficiente bien en esta vida recibirás cada vez más bienestar en esta misma existencia. Si haces suficiente mal en esta vida el mal te encontrara antes de pasar a otra vida. Si haces poco bien o poco mal, tendrás otra existencia, mejor o peor que la actual respectivamente.

Nosotros creemos que hemos existido siempre, que nuestra conciencia estará activa infinitamente, y así, de la misma manera comprenderemos -en algún momento, en determinado tiempo y espacio- que, si la mayoría tendemos a la oscuridad, el Universo se dirigirá a su fin de existencia. El mal destruye. Si por el contrario tendemos a la luz, el Universo reforzará su propia creación y será infinito. El bien construye.

Es indispensable que exista como mínimo un estricto equilibrio entre el polo positivo y el polo negativo en todo el Universo para garantizar una existencia infinita. Lo óptimo es que el lado positivo predominara en los niveles de conciencia cósmica.

Welcoming Guests

5. El Perdón permanente

La disculpa de la ofensa es un principio vital. Los seres humanos debemos perdonar a quienes nos hacen algún perjuicio porque juntos componemos un ser viviente superior del cual formamos parte.

Por ello, al primer ser humano que debemos perdonar por causar daño es a nosotros mismos. Es un paso esencial para colocarnos en positivo ante la existencia propia, la de los demás, y ante el Universo y la Conciencia Universal.

Odiar a otro ser humano es odiar a una parte de nosotros mismos, lo cual nos provoca más deterioro del que podamos haber recibido de algún ofensor. Creer en una Conciencia Universal nos lleva al perdón humano.

La fuerza del perdón

Quienes odian, son débiles y pagan caro su malevolencia. Decimos que odiar a otros es odiarse a sí mismo, porque es autodestructivo, y la primera víctima del rencor es de quien lo siente.

Veamos algunos casos de seres humanos que intuyeron a una Conciencia Universal y expresaron uno de sus principios, el 'Perdón Universal':

Nelson Mandela tenía todas las razones para el resentimiento social, pero a diferencia de otros no usó “el odio como motor de una revolución”. Mandela en lugar del odio recurrió al perdón como motor de la historia. Primero se perdonó a sí mismo, y luego a sus captores. Su país cambio y el odio interracial pasó a segundo plano.
Tuvo 27 años en prisión, de trabajos forzados y de maltratos físicos y psicológicos. No obstante, al salir de la cárcel ¡Perdonó a sus opresores!, y dijo que "era tiempo de curar las heridas... Tiempo de superar los abismos que nos separan. Tiempo de construir"... Los resultados fueron positivos.

Martin Luther King también pensaba igual y predicaba diciendo que un ser vil no perdona nunca porque no está en su naturaleza... "El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar", concluía.

Mahatma Gandhi igualmente pregonaba que "perdonar es el valor de los valientes... Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar".

Jesús de Nazaret, sufrió lo inconcebible y no odió a sus verdugos, simplemente expresó: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Cuando enseñaba a sus discípulos les recomendó que siempre perdonaran: "Setenta veces siete", indicó.

Estos cuatro hombres, seres humanos gigantes, son y serán recordados por la humanidad por siempre. A quienes los lastimaron no...

Debemos reconocer que los sentimientos de odio y rencor dejan un efecto duradero en nosotros. Debemos promover el perdón para sanar.

Todos debemos perdonar a quienes nos hacen daño, porque juntos componemos un ser viviente superior del cual formamos parte. Odiar a otro nos provoca más deterioro que el que hemos recibido del ofensor. Nelson Mandela, Martin Luther King, Mahatma Gandhi y Jesús de Nazaret por intuición lo sabían y practicaban.

La Presencia Universal, la Divina Providencia o 'Dios', es un ser conformado por todo lo que existe en el Universo, con propia conciencia. Todos los seres vivientes y todas las cosas del Universo infinito forman parte de Dios.

Asimismo, la Tierra es un ser constituido por la suma de todos los seres vivientes y todos los átomos y moléculas que contiene. También, tiene su propia conciencia y quienes creemos en una Conciencia Universal entendemos que la Tierra es un ser viviente con conciencia de sí misma, como nosotros, los seres humanos.

Cuando Jesús de Nazaret decía 'ama a tu prójimo como a ti mismo' estamos convencidos que intuía y quiso decir el mensaje que se desprende de este principio de la Conciencia Universal: Ama a tu prójimo porque erestú mismo.

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Peces payasos en simbiosis con las anémonas

6. La Simbiosis

Observamos a los Peces payasos que conviven en simbiosis con las anémonas. La simbiosis es una asociación de individuos, animales o vegetales, de diferentes especies, para compartir la vida. Quienes participan de este entendimiento se llaman 'simbiontes' y las partes sacan provecho de esta vida en común.

Debemos convivir en todo el Universo. Una clave fundamental de esta coexistencia es la simbiosis con la Tierra.

Un ejemplo de esta relación son los peces payasos y las anémonas. La anémona se alimenta de peces y emite un veneno mortal para ellos, pero no afecta a los peces payasos, quienes limpian de parásitos a la anémona a cambio de que ésta los libre de los depredadores.

Los colores vibrantes del pez payaso atraen a los peces de mayor tamaño que los devorarían, pero al tocar a la anémona quedan paralizados y son engullidos por ella.

Igual podríamos mencionar la relación de las abejas con las flores, donde la abeja come de la flor, pero permite la polinización.

En estos casos, observamos como dos especies conviven para mutuo provecho y supervivencia de su vida.

Distintos genetistas plantean que sin la simbiosis entre las especies no podría existir la evolución. La simbiosis genética (simbiogenética) asevera que fue necesario que especies unicelulares se reunieran en simbiosis a nivel genético para crear organismos superiores.

Una antítesis de la simbiosis es cuando una célula o grupo de células se descontrola y comienzan a crecer aceleradamente provocando un cáncer en algún organismo viviente del cual forman parte. A la larga, ellas morirán al fallecer el cuerpo al que pertenecen.

Los seres humanos tenemos que decidir si nos comportamos como células cancerígenas respecto a la Tierra de la cual formamos parte, o si deseamos vivir en armonía simbiótica con ella. La humanidad no debe ser el tumor de la Tierra, porque de ser así la devastaremos y nos autodestruiremos. Es imperativo, por su propia existencia que las personas comprendamos que debemos reforzar lo positivo, lo constructivo para parar lo negativo y la destrucción del planeta. Tenemos que lograr el equilibrio que existe en el Universo, en la Conciencia o Presencia Universal, o 'Dios'.

Trabajemos por un medio ambiente sano, equilibrado y en armonía, No le hagamos a la Tierra lo que no desearías que le hicieran a tu ser.

Pansy flower
La flor "Pensamiento", símbolo del 'Librepensamiento'

¿CÓMO Y POR QUÉ EDUCAR A LOS HIJOS EN EL LIBRE PENSAMIENTO?

Poder pensar con libertad. Estudiar los escritos de todas las religiones, buscar encontrarse con ‘Dios’, tratar de entender las múltiples creencias, credos, formas de ser, religiones, libremente no es fácil desde una posición dogmática.

En una ocasión, tocaron la puerta de nuestra casa dos personas que querían predicar su religión. Les dijimos que con mucho gusto los recibiríamos durante una hora. Que en la primera hora oiríamos lo que nos presentaran y que en la segunda le hablaríamos de nuestras creencias. Lamentablemente no aceptaron, por cuanto ellos solamente seguían lo que decía su libro sagrado.

En nuestro caso este hecho nos ocurrió con religiosos de tres credos.

La ciencia nos indica que estemos abiertos a investigar todas las posibilidades y para poder hacerlo decidimos convertirnos en librepensadores. Podemos coincidir con distintas creencias. Cada una de ellas tiene aportes importantes en toda cultura de la humanidad. Sus libros cuentan hechos, muy probablemente todos ciertos, pero narrados desde la perspectiva del conocimiento y las creencias que se tenía en la época en que fueron escritos. Ahora los releemos con las sapiencias y discernimientos de la ciencia contemporánea.

Muchos padres se plantean en cuál creencia o religión, educar a sus hijos. Y se preguntan: ¿De qué manera pueden lograr que sus pequeños piensen y razonen -en libertad- sobre quién es 'Dios'?... Otros, indagan: Si existe un 'Dios', ¿Cómo comunicarse con esta Conciencia Universal? ¿Qué hacer para evitar el pensamiento único y el adoctrinamiento que cercena la libertad de ideas y de creación y de cuestionamiento de los hijos? ¿Cómo librarse de una educación confesional?, o simplemente se preguntan si deben enseñarles la religión que practican sus padres?...

En la actualidad, no es posible para las generaciones contemporáneas vivir sin las libertades de pensar, de opinar, de expresarse y de elegir valores y derechos humanos imprescindibles de la humanidad.

Si la Divina Providencia nos dio su libre albedrío, requerimos de la libertad para poderlo ejercer. El Creador, la Conciencia Universal, o 'Dios' fue quien instauró la libertad universal, el librepensamiento.

Para adquirir conocimientos e investigar en la búsqueda de alguna verdad relativa, es fundamental cuestionar las distintas opciones. No existen verdades absolutas, todo puede variar, y todo debe ser revisado permanentemente.

Por ello, desde muy pequeñitos hay que enseñarles a los hijos a buscar sus propias verdades, sus propias creencias y sus propias formas de pensar, y lo más importante, enseñarles que son ellos quienes deben elegir su propio credo y su manera de comunicarse con Dios, si llegan a la conclusión de que existe una entidad divina, cuando tengan la suficiente sabiduría y conocimientos para elaborar su propia teoría o aceptar alguna creencia.

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¿Cuál religión deben seguir los hijos?

Si consideran que sus [email protected] deben pertenecer a las creencias y/o religiones de sus padres eso es válido. Así ha funcionado la humanidad durante su historia.

Si consideran que el librepensamiento es una opción también válida y desean transitar esta opción, lo primero que hay que decirles a los [email protected] es que existen miles de religiones en la actualidad y que se han adorado a miles de ‘Dioses’ y ‘Diosas’ a través del tiempo.

Del mismo modo, revelarles que algunas de estas creencias son más conocidas y que la humanidad sigue en su mayoría a diez de ellas, además de quienes creen que ‘Dios’ no existe.

Las familias de librepensadores siguen un sistema de educación sobre las creencias que resumimos en dos pasos.

Primer paso

En el cual se orienta a los [email protected] desde muy pequeños para que estén al tanto, e informados de que existen múltiples creencias y religiones.

Se les dice, acorde a su entendimiento y edad, que la mayoría de la humanidad cree en uno o más ‘Dioses’, y practican alguna religión. Y se les señala que algunos creen que ‘Dios’ o los ‘Dioses’ no existen.

También explicarles cual es la religión o el librepensamiento de sus padres y señalarles que es una opción que ellos igualmente deben explorar.

Segundo paso

Se les informa a los hijos cuando pregunten o plateen, o cuando lo consideren sus padres que las principales creencias, en orden de seguidores, son el islam o religión musulmana, la religión católica, las religiones cristianas, el hinduismo, las creencias agnósticas, la religión budista, y otras religiones con algún número significativo de seguidores. Igualmente, que existe un porcentaje de personas que son ateas.

En este punto, se le debe aclarar a los pequeños que cuando sean mayores de edad decidirán cuáles serán sus creencias, que pueden elegir alguna religión existente o no, decidir si existe algún '‘Dios’' o no, y que estas creencias que construyen para sí mismos, pueden mantenerlas en el tiempo, o cambiar de ideas o de pensamientos, cuando tenga más información que les haga revisar lo que creen.

Para tomar en cuenta

1. Durante la niñez y adolescencia se le debe dar acceso a toda la información que ellos demanden sobre las religiones y estimular que investiguen y estudien acerca de todas las creencias. Esto debe formar parte de su vida de estudiante como cualquier otro tema.

2. Como librepensadores le deben explicar a sus hijos cuáles son sus creencias como padres, pero dejándoles claro que ellos pueden elegir en absoluta libertad ser librepensadores si lo eligen, ser miembros de cualquier otra creencia o religión, u otra forma de pensar.

3. Si en algún momento desean rezar, hablar con ‘Dios’, pedir su protección, por imitación de lo que observan y aprenden en la vida cotidiana, se les debe permitir, diciéndoles que mientras escogen cuál va a ser su creencia a su mayoría de edad, pueden hacerlo si les hace sentir bien.

4. Si conviven en sociedades de mayoría religiosa y en algún momento preguntan si han sido bautizados o bendecidos en alguna religión, se les plantea que eso lo van a decidir ellos mismos cuando quieran, a partir de que alcancen su mayoría de edad o a la adultez.

Igualmente, si preguntan sobre participar en otro acto religioso como, por ejemplo, en las sociedades de predominio católico, el sacramento de la comunión, se les indica lo mismo, que ellos no pertenecen a ninguna religión hasta que elijan cuales van a hacer sus creencias cuando cumplan su mayoría de edad, normalmente a los 18 años.

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Este tipo de educación exige de los padres un mayor compromiso que la de seguir a una religión o el imponerles una enseñanza religiosa.

Los padres tendrán que instruir y guiar a sus [email protected] en materias primordiales como la escogencia entre el bien y el mal, basándose en su propia conciencia, y en las leyes, doctrinas y principios que se practican en la sociedad en donde se desenvuelvan.

De la misma manera, ante las preguntas de los [email protected], se les debe inducir para que ellos busquen las respuestas a sus propias preguntas, ayudándoles a hacerlo.
Ante cualquier interrogante, se les debe repreguntar: ¿Y tú qué crees? Luego de escucharles, responderles los diferentes puntos de vista que pueden existir sobre el tema, si los conoce, o conjuntamente indagar en la materia objeto de la pregunta.

Al final, conversar con ellos cuál de los puntos le pareció más acorde a su criterio, y si es diferente a la opinión de sus padres, respetar su manera de pensar, recordándoles que después de que lleguen a su mayoría de edad, podrán escoger cuál será su creencia por el tiempo que consideren conveniente.

Un punto importante, es que este tipo de enseñanza permite que su hijo o hija no sean manipulados por credos confesionales o por creencias falsas. No tendrán que pasar por la humillación de “confesar” comportamientos normales de los niños, niñas y adolescentes, a una persona extraña, como si fuera un “pecado”, lo cual los hace sentir culpables al pagar “penitencias” y crea en ellos una conducta de dependencia hacia quien puede “perdonarlos” de un supuesto mal comportamiento.

Los pequeños se libran así, de la educación confesional, y aprenden que sus verdaderos interlocutores, sus padres, son los más aptos para aconsejarles y responder a sus inquietudes y problemas cotidianos.

Ellos algún día les agradecerán a sus padres que los hayan educado para decidir y elegir su forma de vida en total libertad. Los padres, a su vez, se sentirán orgullosos de haberles dado a sus hijos este tipo de educación.

¿Y Usted, cómo papá o mamá?

Puede ser que desee saber si debe creer en un ‘Dios’ o no, o si desea participar de alguna religión, le invitamos muy cordialmente a estudiar, a investigar, a meditar y a intuir dentro de su conciencia y a escucharla.

Si ‘Dios’ es la totalidad del conocimiento, su lenguaje natural sería la ciencia. Albert Einstein habló de la importancia de la intuición. Muchas ideas se le presentaban y él mismo explicaba que no sabía cómo ni el por qué le ocurrían.

De manera que el segundo lenguaje de una Conciencia Universal es la intuición. Entonces, guíese por su conciencia, por los conocimientos de la ciencia y por su intuición para llegar a su propia verdad. Ya la humanidad está preparada para entender que la religión o las creencias no son cuestión de fe, es un asunto de ciencia e intuición y de una directa comunicación con ‘Dios’ o El Universo.

En el caso de nosotros, criamos a nuestros hijos educándoles en el libre pensamiento, no los bautizamos en ninguna religión, pero le enseñamos los basamentos de las más importantes de éstas en la historia de la humanidad, así como los principios del ateísmo. Les explicamos nuestras creencias y siempre les insistimos que ellos decidirían cuales serían sus propias convicciones a partir de su mayoría de edad.

Los libramos de una enseñanza confesional. Hoy podemos decir que todos son universitarios, todos casados, todos felices, todos exitosos, y todos han tomado sus decisiones sobre sus verdades.

Entre ellos varían en su forma de pensar, sin embargo, todos creen en una Presencia o Conciencia Universal… Y hoy educan, a su vez, a sus hijos, en absoluta libertad, sin el adoctrinamiento al que se obliga a los niños en los regímenes totalitarios o a enseñanzas de credos o doctrinas de carácter obligatorio.

Bible from 1300 (166)

LOS LIBROS ANTIGUOS

En las religiones monoteístas o politeístas, una de las características que le atribuyen los seres humanos a ‘Dios’ o a los ‘Dioses’, es la de 'crear' el Universo. Por lo que Dios, o los Dioses 'crearon' toda forma de vida “en los Cielos y la Tierra”, y ante la pregunta de ¿Quién es Dios? la respuesta que ha dado la humanidad, a través del tiempo, es múltiple.

Las deidades han poseído incontables formas y definiciones, y nos atrevemos a decir que cada ser humano ha tenido, de alguna manera, su propia interpretación de quién es ‘Dios’, o de quiénes son sus ‘Dioses’. Nos imaginamos que si el lector se hace la pregunta de quién es ‘Dios’, seguramente tendrá su personal respuesta e interpretación.

Hace unas décadas, por los '60, un episodio nos quedó grabado en nuestra memoria de por vida. Un sacerdote católico y misionero –el padre Pedro- se adentró junto a un grupo de exploradores en lo profundo del Amazonas, en una piragua (pequeña embarcación amazónica) con un motorcito fuera de borda, y entraron en contacto con un grupo aborigen que nunca había tenido relación con seres provenientes de otros lares, ni con la tecnología que representaban.

Así, luego de los contactos iniciales por señas, ambos grupos humanos relativamente se entendieron y se dispusieron a pasar la noche. A la mañana siguiente, los exploradores y el padre Pedro quedaron estupefactos cuando al lado de la piragua, y del motor de la embarcación, había una ofrenda de frutas, flores y alimentos provenientes de la selva. Obsequio que no estaba destinado para ellos, sino para la piragua, mejor dicho, para el pequeño motor de la piragua. Los aborígenes, que nunca habían visto un motor, ni nada parecido, estaban convencidos que este artefacto ¡Era un ser viviente! y una ¡Deidad!... Más tarde, explicarían que ellos pensaban que ese ser enviado de los Dioses –el motor- había traído a sus acompañantes humanos, unos especies de 'ángeles' o de 'querubines', para favorecer y proteger a su tribu.

Aborígenes colocan flores y frutos al motor “ser viviente” para ellos
Aborígenes colocaron flores y frutos al motor, para ellos un “ser viviente”

La ofrenda fue porque suponían que el motor, o esta diminuta “Deidad” estaba enojado, y por ello bramaba o rugía, haciendo referencia a cuando el motor estaba encendido.

Para interpretar este hecho, debemos recordar que buena parte de los seres humanos se comunican con ‘Dios’, ‘Dioses’, seres espirituales, o entes espaciales como la Luna o el Sol, o con ‘Dioses’ climáticos como el ‘Trueno’ (Thor), como con personas que ya han fallecido, ancestros, que se encontrarían ‘existiendo’ en una distinta dimensión. Generalmente a todas estas expresiones se les conceden características divinas.

Para los nativos, era imposible suponer que ‘algo no vivo’ pudiera tener un sonido como un motor prendido, y menos que se moviera por sí mismo, sin ser ¡un ente viviente!...

Ahora, retrocedamos en la historia milenios, por allá cuando no existía ninguna máquina, ni mecanismo o dispositivo, inventado por los humanos, excepto la rueda, y un precario procesamiento del bronce, el hierro y la madera, además del primario uso del fuego.

Un registro escrito de una civilización muy primitiva de hace miles de años, nos cuenta un incidente. Leamos este relato de alguien que lo narra: “Yo miré, y vi un viento huracanado que venía, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de ella (…) En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes (…) Cada uno tenía cuatro alas (…) Sus piernas eran rectas; sus pies, como pezuñas de ternero, y resplandecían como el fulgor del bronce bruñido (…) Sus alas se tocaban una a la otra (…) Sus alas estaban extendidas hacia lo alto: cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que les cubrían el cuerpo (…) Entre estos seres vivientes había un fuego como de brasas incandescentes, como de antorchas, que se agitaba en medio de ellos; el fuego resplandecía, y de él salían rayos (…) Yo miré a los seres vivientes, y vi que en el suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda. El aspecto de las ruedas era brillante como el topacio y las cuatro tenían la misma forma. En cuanto a su estructura, era como si una rueda estuviera metida dentro de otra, (...) y yo vi que las ruedas estaban llenas de ojos, en todo su alrededor. Cuando los seres vivientes avanzaban, también avanzaban las ruedas al lado de ellos, y cuando los seres vivientes se elevaban por encima del suelo, también se elevaban las ruedas. Ellos iban adonde los impulsaba el espíritu, y las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. Cuando ellos avanzaban, avanzaban las ruedas, y cuando ellos se detenían, se detenían las ruedas (…) Sobre las cabezas de los seres vivientes, había una especie de cúpula reluciente como el cristal (…) Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: Era como el ruido de aguas torrenciales, (…) como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas (…) Y se produjo un estruendo sobre la cúpula que estaba sobre sus cabezas y dentro de la cúpula (…) había algo así como una piedra de zafiro, con figura de trono; y encima de esa especie de trono, en lo más alto, una figura con aspecto de hombre (…) Vestido como fulgor como de metal, algo así como un fuego que lo rodeaba desde lo que parecía ser su cintura para abajo; vi algo así como un fuego y una claridad alrededor de él (…) como el aspecto del arcoíris que aparece en las nubes los días de lluvia, así era la claridad que lo rodeaba. Este era el aspecto (…) de la semejanza de Dios. Al ver esto, caí con el rostro en tierra y oí una voz que hablaba”…

En este relato bíblico, en el Libro de Ezequiel, Capítulo 1, versículos 4 al 26, obviamente este ser humano remoto, Ezequiel, pudo tener un encuentro con seres diferentes que venían “sentados” en sus puestos de pilotos, dentro de una cabina, con trajes espaciales, en una nave con alas y motores que producían “el ruido de aguas torrenciales” o el “estruendo de una multitud” y tenían ruedas con rines y tuercas: “era como si una rueda estuviera metida dentro de otra… y yo vi que las ruedas estaban llenas de ojos”.

En medio del fuego vi 4 seres vivientes (Ezequiel Cap. 1)… ¿Cómo lo describiría un aborigen si viera naves o aviones actuales?
En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes (Ezequiel Cap. 1 de la Biblia)… ¿Cómo lo describiría un aborigen si viera naves o aviones contemporáneos?

Al igual que los aborígenes amazónicos que cuenta el Padre Pedro, Ezequiel no podía comprender que los únicos seres vivientes eran quienes estaban dentro de las naves, y no las máquinas voladoras con alas y motores: “cada uno tenía dos alas que se tocaban entre sí y otras dos que les cubrían el cuerpo…”

Para Ezequiel, los seres diferentes y sus naves, todos, eran seres vivientes divinos o Dioses. El ser que le habla al personaje bíblico, es comprensible que lo haya tildado de ‘Dios’, ‘Señor’, ‘Jehovah’, ‘Todopoderoso’, ‘Omnipotente’, ‘Ser Supremo’, ‘Poder Celestial’, u otros ‘nombres’ que, en La Biblia, o en cualquiera de los libros antiguos de otras culturas o religiones, describen en sus escritos.

Asimismo, los otros supuestos “seres vivientes” quienes acompañan a “Dios” –de acuerdo con los personajes que lo narran o cuentan su historia, los refieren como ‘Querubines’, ‘Serafines’, ‘Ángeles’, ‘Arcángeles’, ‘Seres Alados’, ‘Gigantes’, ‘Nephilines’, entre otros nombres para definir a estos seres ‘diferentes’ a los seres humanos.

Si Ezequiel hubiera visto un Astronauta ¿Acaso no sería un Dios para su comprensión vestido "como el fulgor del electro”?
Si Ezequiel hubiera visto un Astronauta, ¿Acaso no sería ‘Dios’ para su comprensión? ¿No lo describiría vestido "como el fulgor del metal y sentado en un trono debajo de su cúpula reluciente como el cristal"?

Estas historias, aunque son conocidas, las traemos a colación porque debemos decir que los libros antiguos de distintas religiones –entre ellos la Biblia- son compilaciones históricas de narraciones escritas por seres humanos que refirieron lo que vieron a su entender. Hoy, tenemos que adaptar lo que ellos presenciaron con distinta óptica en concordancia a las teorías que nos brinda la ciencia actual.

Por ello, aunque creemos que los hechos descritos en la antigüedad probablemente si sucedieron, no obstante deben haber sido interpretados con la sabiduría de la época en que se desarrollaron los hechos... ¿Hablaron realmente con el Creador?, o, fue ¿Con 'seres diferentes' que contaban con un mayor conocimiento y una tecnología superior?

Otro hecho, lo leemos en el primer libro de la Biblia, el Génesis (Capítulo 6) donde dice: “Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, vieron ‘los hijos de Dios’ que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían (…) Por aquel entonces, había ‘gigantes’ en la Tierra, y también los hubo después que ‘los hijos de Dios’ se unieran a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos: Estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos”.

¿Quiénes eran estos “hijos de Dios” que tuvieron hijos con las “hijas de los hombres” que fueron “famosos” ¿Como Sansón? ¿Eran Dioses, o Ángeles? o ¿Seres diferentes de otras civilizaciones o culturas más avanzadas de otros tiempos y espacios?

En el libro Deuteronomio, Capítulo 23, versículos 13 al 15 de la Biblia, se lee lo que señala un 'enviado de Dios': “Tendrás, asimismo, un lugar fuera del campamento para hacer allí tus necesidades (…) y cuando salgas afuera para hacer tus necesidades, cavarás un hoyo y luego lo volverás a tapar para cubrir tus excrementos (…) porque el ‘Señor’, tu ‘Dios’, recorrerá el campamento para protegerte y para poner a tus enemigos en tus manos…”

Es claro que para este ‘ser diferente’ le importaba que los humanos no contaminaran a este otro 'ser diferente' de mayor jerarquía que los visitaría, con sus enfermedades, y le enseña una perspectiva de salud que –para ese momento- los humanos, de esa época y cultura, no lo practicaban.

En el libro de Éxodo, Moisés habla con quien llama “Jehová” o “Dios”, y este ‘ser diferente’ le dice que pinten una marca con sangre en las puertas de las casas de los judíos porque “La sangre será vuestra señal en las casas donde moráis. Cuando yo vea la sangre pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora cuando yo hiera el país de Egipto (...) Durante siete días comeréis ázimos, ya desde el primer día quitaréis de vuestras casas la levadura. Todo el que desde el día primero hasta el día séptimo coma pan, ese tal será exterminado de en medio de Israel (…) todo aquel que coma algo fermentado, sea forastero o natural del país, será exterminado”.

El libro de Éxodo continúa detallando: “Se puso en marcha el ‘Ángel de Dios’ que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También, ‘la columna de nube de delante’ se desplazó de allí y se colocó detrás (…) poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas... la nube era tenebrosa (…) Moisés extendió su mano sobre el mar, y Dios hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas (…) Los israelitas entraron en medio del mar mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón, y los carros con sus guerreros (…) Llegada la vigilia matutina, miró Dios desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio. Trastornó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Y exclamaron los egipcios: Huyamos ante Israel, porque ‘Dios’ pelea por ellos contra los egipcios”.

Igual ocurre con Sodoma y Gomorra: “Entonces ‘el Señor’ hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego y arrasó aquellas ciudades, y todo alrededor con todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo”.

¿Qué fue esto? ¿Arremetidas atómicas del “Señor”? ¿Guerras químicas o biológicas? ¿Ataques con gases o productos tóxicos? ¿Naves en forma de ‘nubes’ que embisten a los egipcios?...

El episodio del diluvio en la Biblia nos muestra a un ‘ser diferente’ y genocida, al cual se le denomina ‘Dios’, que le dice a Noé: "He decidido acabar con todos los seres vivos, porque la Tierra está llena de violencia por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la Tierra”.

Narración -por cierto- que evidentemente discrepa del concepto de Dios de las mismas religiones bíblicas, al ignorar que la omnibenevolencia, la absoluta bondad, el ser infinitamente bueno, que es una característica de la definición común en las religiones del ‘Creador’ o ‘Dios’.

"Oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, (…) como el estruendo de una multitud"
"Yo oí el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: Era como el ruido de aguas torrenciales, (…) como el estruendo de una multitud o de un ejército acampado. Al detenerse, replegaban sus alas..." (Ezequiel Cap. 1)

En el Libro de Éxodo (Capítulo 25) se explica detalladamente cómo construir un artefacto de comunicaciones: ’El Arca de la Alianza’, donde ‘Dios’ le dice a Moisés “Te comunicaré -a través del Arca- todo lo que haya de ordenarte para los israelitas”.

Debemos destacar que este ‘aparato’ es impresionante porque además de que presumiblemente, un ‘ser diferente de otro tiempo y espacio’, habla a distancia por este receptor, es a su vez un artefacto muy peligroso, o aparentemente, ya que según las propias narraciones bíblicas, transmitía radiaciones mortales…

En el Libro de Samuel (1era de Samuel 5:9-12) refiriéndose al ‘Arca de la Alianza’ dice: “Entonces enviaron el Arca de ‘Dios’ a Ecrón. Pero apenas el Arca llegó a Ecrón, los ecronitas gritaron: Han trasladado aquí el Arca del ‘Dios de Israel’, para hacerme morir a mí y a mi pueblo (…) Devuelvan el Arca del ‘Dios de Israel’; que regrese al lugar donde estaba, y no me haga morir a mí y a mi pueblo. Porque reinaba un pánico mortal en toda la ciudad (…) A los que no morían les brotaban tumores, y el clamor de la ciudad subía hasta el cielo”…

Tenemos que preguntarnos: ¿Usaba el Arca de la Alianza energía de algún material radioactivo? o ¿Era una emisora de ondas de microondas?, dado que ambas tecnologías y sin la protección adecuada son capaces de crear tumores, o de otra tecnología desconocida.

Podríamos citar innumerables casos como estos que están presentes en incontables libros antiguos de diferentes credos religiosos o de las historias escritas, o de tradición oral, que se conocen en diversas culturas y creencias, como personajes, denominados ‘ángeles’ o ‘arcángeles’, como en la Biblia, ‘genios’, ‘Djinns’ o ‘mensajeros divinos’, en otros textos ‘sagrados’, que traen anuncios u órdenes de algún ‘Dios’.

Obviamente, tendríamos que preguntarnos, no sólo ¿De cuál de los dioses se trata?, sino si realmente lo eran, o si el mensaje provenía de otra civilización más avanzada de otro tiempo y espacio.

Uno de estos mensajes es el del anunció que recibe, María, la futura madre de Jesús de Nazareth, de su concepción por el ‘Espíritu Santo’. En la Biblia (Lucas. 1, 26-38) leemos: El 'ángel’ Gabriel fue enviado por ‘Dios’ a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo (…) No temas María porque has encontrado el favor de ‘Dios’. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. (…) El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás". María entonces dijo al ‘ángel’: "¿Cómo puede ser eso, si yo soy Virgen?". Contestó el ‘ángel’: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra (…) Para Dios, nada es imposible.". Dijo María: "Yo soy la servidora del Señor, hágase en mi tal como has dicho"…
Esta narración de lo que ocurrió, escrita hace 2 mil años, acorde a la interpretación que podrían hacer las personas de la época con sus conocimientos, la vemos descrita posteriormente, en los años que vienen luego del año 1.400 DC. Años del renacimiento, donde se produce un movimiento social y cultural que irrumpe en Italia en esos tiempos. Comienza el cambio del oscurantismo medieval y se avanza hacia una transformación cultural en las ciencias, y en el pensamiento de la humanidad, lo cual se refleja en las artes.

The Annunciation, with Saint Emidius - Carlo Crivelli - National Gallery
La pintura de 'La Anunciación con San Emidius', del pintor Carlo Crivelli, quien nació en 1430 en Venecia, y la pintó en 1486

Esta obra de arte nos muestra a un ‘ángel’ o ‘enviado’ de ‘Dios’ en el momento que le comunica a María que será la madre de Jesús, y en el retablo se ve un haz de luz que emana del cielo que baja hasta ella partiendo de una especie de 'nave' en el firmamento.

Lo cierto es que el embarazo de la Virgen María, desde el renacimiento ha sido cuestionado porque solamente puede concebirse desde un punto de vista de la fe. Científicamente existen formas para lograr la gestación sin el acto de concepción.

“Dios hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre del pez tres días y tres noches” (Libro de Jonás)
“Dios hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre del pez tres días y tres noches” (Libro de Jonás, 2:1) ¿Sería un nave submarina terrestre o una nave proveniente de otras partes o de otra dimensión de espacio y tiempo?

Majábharata

Este volumen escrito de la India, junto a otros libros antiguos como el Ramayana, el Bhagavad Gita, el Kiratarjuniya y el Samarangana Subtrahara, todos escritos hace miles de años, se describen hechos que actualmente la mayoría de los hindúes creen que fueron reales, y acontecidos en la India. En sus textos se habla de “naves voladoras” que visitaron la Tierra hace miles de años.
De acuerdo con estos relatos, escritos antes de Jesús de Nazareth, existieron vehículos voladores, denominados ‘Vimanas’ o ‘Pushpakas’ que podían volar, con personas o ‘deidades’ dentro de ellos, hacia los cielos o dirigirse a las estrellas a otros mundos distantes, y luego regresar a la Tierra.

¿Cómo pudieron seres humanos que vivieron hace milenios suponer que existían seres que iban a las estrellas u otros mundos, y volver al planeta? o ¿Imaginarse naves espaciales?

The Pushpak Aircraft
Ilustración de Bala Sahib para el libro Chitra Ramaiana. "El rey Rama regresa a su ciudad, Aiodia, montado en un Vimana

En el Ramayana podemos leer situaciones asombrosas como que un hombre puede utilizar un ‘Vimana’ para trasladarse y cubrir grandes distancias en el firmamento, y nos detalla cómo se puede construir un ‘Vimana’ grande como un templo ‘con cuatro depósitos de mercurio en su interior’.

También, explica que cuándo son calentados por medio de un fuego controlado, el ‘Vimana’ adquiere ‘un poder de trueno’ por medio del mercurio, y, si este motor de hierro es llenado de mercurio y el fuego se dirige en determinada dirección, desarrolla una gran potencia con un rugido 'como de un león’ e inmediatamente vuela y se convierte en una perla en el cielo…”. Es de hacer notar que para quien escribe la substancia que define como mercurio puede ser porque se le parezca a este metal.

En el Bhagavad Gita, nos sorprende la afirmación de que existen ‘infinidad de universos’ e infinidad de planetas ‘dentro de cada universo’, y cada planeta está lleno de diferentes variedades de población’. Esto fue escrito milenios antes de Albert Einstein y Steven Hawking que plantearon el concepto de ‘multiverso’. Otra opción es que la palabra universo se refiera también a galaxia.

Uno de los textos de la India, denominados Los Vedas, son escritos muy antiguos que se remontan a miles de años. En ellos, encontramos igualmente, referencias de ‘naves voladoras’ que visitaron la Tierra en el pasado remoto. Escritos en sánscrito védico, estas narraciones constituyen la más antigua escritura en sánscrito del hinduismo.

En ‘Los Vedas’ todavía las máquinas voladoras o naves no eran llamados ‘Vimanas’, sino denominados como ‘carros de los dioses’’, y narran episodios como en el ‘Rig Veda’ donde se refieren a expertos que construyen naves marinas, propulsadas en el agua, ‘carros’ voladores que se desplazan y vuelan hacia arriba, tras las nubes, que vuelan como los barcos que se desplazan en la mar, pero que vuelan por, sobre y debajo, las acuosas nubes con un estruendoso ruido que emana del ‘carro de los Dioses’, y crea una espeluznante luz de resplandor rojo como el fuego, y arremolina el polvo sobre la tierra.

Parece evidente que estas personas de antaño hablan de ‘naves espaciales’ provenientes quizás de otros tiempos y espacios, pero su única referencia para definirlos es lo que conocen como ‘vehículos’, a saber, ‘carros’, ‘carretas’, que en este caso para ellos vuelan como las aves. No obstante, en la India quienes describen estas historias -con un precario lenguaje donde cada vocablo podría significar varias cosas u objetos- no ven a estas naves como ‘seres vivientes’ sino artefactos comparables a sus vehículos, pero de los ‘Dioses’.

¿Armas modernas y del futuro existían en el pasado?

Es significativo que en estos escritos antiguos de la India se hable de 'armas' que se supone no existían hasta el siglo 20. Pero cuando leemos algunos pasajes nos impresionan en alto grado. Explican que del disco de 'Visnú' que se suele representar como un aro de gran potencia, fue lanzado sobre una ciudad como un proyectil cargado con la 'potencia de todo el Universo'. Entonces -se narra- que una humareda incandescente, ‘semejante a miles de soles’ se vio en toda su magnificencia...

Se levantó un viento espantoso, la naturaleza enloqueció y el sol giró sobre sí mismo. Los enemigos caían como briznas de hierba devastadas por las llamas, hervían las aguas de los ríos, y los que se lanzaron en él, en busca de salvación, murieron. Ardían los bosques. Caballos y elefantes corrían desesperados entre el fuego. Cuando el viento disipó la humareda y los grandes incendios cesaron, se vieron millares de cuerpos calcinados por el rayo terrible, el ‘arma de Brahma’.

¿Un arma avanzada fue lo que destruyó a Sodoma y Gomorra?
¿Un arma avanzada fue lo que destruyó a Sodoma y Gomorra?

Algunas de las ilustraciones que hemos presentado evidencian una tecnología más avanzada existente que la de los tiempos bíblicos o de la antigua India. Es incuestionable que, si un nativo de una civilización de hace miles de años, viera a esas máquinas, las consideraría como ‘seres vivientes’ o ‘carros de los dioses’ y a sus ‘pilotos’ como ‘dioses’, o al menos sus ‘enviados’, como ‘ángeles’ o ‘querubines’. Ni siquiera podríamos pensar cómo un aborigen rememoraría bombardeos atómicos como los ocurridos en Hiroshima y Nagasaki, en Japón, en el siglo 20, si lo hubiese presenciado en esos tiempos bíblicos. O tal vez sí… si leemos lo acontecido en Sodoma y Gomorra.

1841 Book of Mormon open to title page

La Iglesia Mormona que es como más se le conoce, o como se denomina oficialmente, Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, fue fundada por Joseph Smith, quien es considerado un profeta, y como un ‘enviado de Dios’ por su feligresía, para restaurar la iglesia de los primeros tiempos del cristianismo.

Su credo se fundamenta en las visiones que tuvo Smith, donde 'vio' a 'Dios' y a su hijo Jesús. Un 'ángel', llamado ‘Moroni’ le orientó y puso a su disposición un 'escrito sagrado', grabado en unas placas de oro que describían la visita de Jesús de Nazareth, a aborígenes o indígenas de América.

Los libros sagrados de la Iglesia Mormona son cuatro: ‘La Perla de gran precio’, ‘El Libro de Mormón’, ‘Doctrina y Convenios’ y ‘La Biblia’.

Joseph Smith escribe lo siguiente: "Kólob, que significa la primera creación, es la más próxima a lo celestial, o sea, a la morada de Dios, primera en gobierno, última en cuanto a la medida de tiempo. La medida corresponde al tiempo celestial, que significa un día por codo. Es decir, un día en Kólob equivale a mil años, según la manera de medir de la Tierra, a la cual los egipcios dieron el nombre de Jah-oh-eh".

Acorde con Smith, Abraham en sus escritos dice: "y vi los astros y que eran muy grandes, y que uno de ellos se hallaba más próximo al trono de Dios; y había muchos de los grandes que estaban cerca... y el nombre del mayor es ‘Kólob’, porque está cerca de mí, pues yo soy el Señor tu Dios; a éste lo he puesto para regir a todos los astros al que pertenecen al mismo orden que éste sobre el cual estas".

Para los mormones, 'Kólob' es un planeta del Universo. Para ellos, este planeta fue descubierto por dos personajes bíblicos, Matusalén y Abraham, y es el centro al que pertenece el sistema planetario donde está la Tierra. Lo clave de esta forma de analizar sus 'libros sagrados' es que dan la impresión de que 'Dios' estaría dentro del Universo y no afuera, y que es habitante de un planeta. Y, lo más importante es que la creación de la Tierra fue obra de este 'Dios' que existía ya dentro del Universo.

Los mormones aceptan que Dios creó vidas en otros astros con los mismos propósitos que en la Tierra, y que la creación es continua y expansiva, según sus textos 'sagrados'.

En el ‘Libro de Moisés’ donde ‘Dios’ lo explica, dice: "Los habitantes de muchos mundos son engendrados... Y he creado incontables mundos, y también los he creado para mi propio fin; y por medio del Hijo, que es mi Unigénito, los he creado. Pero solamente te doy un relato de esta Tierra y sus habitantes. Porque he aquí, hay muchos mundos que por la palabra de mi poder han dejado de ser. Y si fuera posible que el hombre pudiese contar, sí, de millones de tierras como esta, no sería ni el principio del número de las creaciones".

Joseph Smith Papyrus I
Uno de los 'papiros' que uso Joseph Smith para escribir 'El Libro de Abraham'

De acuerdo con Smith, este libro era una traducción de papiros antiguos que eran escritos de Abraham, mientras estuvo en Egipto.

Si ‘Dios’ vive como un ser en un planeta, aunque sea más avanzado en su desarrollo individual a los seres humanos, también tendríamos que considerar, antes de denominarlo como ‘Dios’, que, si proyectamos, con la tecnología actual, que estamos en el umbral de ir al planeta Marte para habitarlo y procrear seres humanos, más bien ‘marcianos’, porque nacerán en ese astro; así como para crear y desarrollar una atmosfera apta para la vida en Marte, encontrar o hacer brotar el agua, generar fauna y flora, para los fines de hacer habitable ese planeta, y establecer las normas y leyes de convivencia social, estamos seguros que en buena medida, los 'marcianos', luego de generaciones, considerarían a estas personas que vinineron de la Tierra, a esos astronautas primogénitos, como los originarios y creadores de ellos, y a ese marco legal normativo, lo escribirían y denominarían como sus ‘escritos sagrados o antiguos' aunque digitalizados’.

Pensemos, imaginemos un hecho que podría ocurrir, dado los conocimientos científicos que hoy se tienen, que en el presente un portal interplanetario de energía, o una nave espacial, de forma muy distinta a un cohete, apareciera en la plaza frontal de la Catedral de Notre Dame de París, y un ser viviente muy distinto a los seres humanos, quizás de energía o de luz, o traslúcido, saliera y transmitiera que viene a salvar a la Tierra y a quienes habiten en ella...

¿Qué pensaría la población en el presente? ¿Qué es un ser extraterrestre? o ¿Qué es un enviado de Dios? ¿Qué es el primer contacto con alienígenas o que es un milagro?

Estamos convencidos de que más de uno, como Ezequiel, o quizás multitudes, se arrodillarían ante ‘el señor’ como si fuera una criatura divina, o su mensajero. A pesar de que el conocimiento del actual ser humano es muy superior al del profeta bíblico.

En el Nuevo Testamento en ‘Hechos de los apóstoles’ (1:9-12) dice: “Mientras ellos (los apóstoles) lo estaban mirando, Jesús fue levantado, y una ‘nube’ lo envolvió y no lo volvieron a ver. Fue llevado al cielo. Y mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, dos hombres 'vestidos de blanco' se aparecieron junto a ellos y les dijeron: Galileos, ¿Por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá”.

En 1780, el teólogo Karl Friedrich Bahrdt, figura del racionalismo alemán, y formaba parte de un movimiento que procuraba la búsqueda del Jesús histórico iniciado por Hermann Samuel Reimarus, para quienes era clave que el rol de la razón era la indagación del conocimiento, planteó que Jesús de Nazareth pudo parecer como fallecido sin estarlo.

Posteriormente, Johannes Fried, profesor universitario de la Universidad de Colonia y la de Fráncfort, sostuvo la hipótesis de que Jesús no murió crucificado. De acuerdo con su estudio, Jesús sobrevivió por lo que no hubo resurrección y la ascensión al firmamento nunca existió. Según la hipótesis de Fried, Jesús debe haber perdido el conocimiento crucificado, y los soldados presentes lo pueden haber dado por muerto. Entonces lo llevaron a la tumba y luego, ya consciente, lo retiraron del sepulcro, lo cuidaron y lograron su recuperación. La Biblia los reconocería como ‘ángeles’ que abrieron el sepulcro y lo sacaron.

En un trabajo publicado de los investigadores Maximilian Ledochowski y Dietmar Fuchs, profesores de la Universidad Médica de Innsbruck en Austria, denominado 'La resurrección desde la perspectiva médica', concibieron la hipótesis de que la lanza que se enterró en el pecho de Jesús podría haber sido una punción que más bien le ayudó a sobrevivir porque pudo permitir que el líquido acumulado en el pulmón saliera, y evitara la asfixia.

Existen un sinfín de interpretaciones que vinculan este hecho a la presencia de ‘seres diferentes’ de otro tiempo y espacio que intervinieron durante toda la vida de Jesús, hijo de María y José, para enviar un mensaje distinto a los seres humanos al de violencia y guerra, y al de un ‘Dios’ castigador, con un mensaje de paz y amor para crear un nuevo paradigma de la civilización humana. Así, la resurrección y la ascensión fue llevada a cabo por ellos.

El patriarca mormón, Joseph Smith narra este episodio: “Vi que se aparecía una luz en mi cuarto, y que siguió aumentando hasta que la habitación quedó más iluminada que al mediodía; cuando repentinamente se apareció un personaje al lado de mi cama, de pie en el aire, porque sus pies no tocaban el suelo. Llevaba puesta una vestimenta suelta de una blancura exquisita. Era una blancura que excedía a cuanta cosa terrenal jamás había visto yo. El cuarto estaba sumamente iluminado, pero no con la brillantez que había en torno de su persona. Me llamó por mi nombre, y me dijo que era un 'mensajero' enviado de la presencia de 'Dios', y que se llamaba 'Moroni'; que ‘Dios’ tenía una obra para mí. Dijo que existía un libro, escrito sobre planchas de oro, el cual daba una relación de los antiguos habitantes de este continente, así como del origen de su procedencia. Después de esta comunicación, vi que la luz en el cuarto empezaba a juntarse en derredor del personaje, y así continuó hasta que el cuarto una vez más quedó a obscuras, exceptuando alrededor de ‘Moroni’, cuando repentinamente vi abrirse algo como un conducto que iba directamente hasta el cielo, y él ascendió hasta desaparecer por completo, y el cuarto quedó tal como había estado antes de aparecerse esta luz celestial".

Las preguntas siguen siendo la mismas: ¿Quiénes son estos ‘mensajeros’ o 'seres diferentes' que vienen del ‘cielo’ y son ‘enviados’ por 'Dios’?

Evidentemente pensamos que existe un patrón en estas descripciones que se repite a través de los tiempos y de los escritos antiguos.

¿LOS LIBROS 'ANTIGÜOS'... FUERON ESCRITOS POR 'DIOS'?

Siempre estamos en contacto con ‘Dios’. Tengamos presente a los aborígenes amazónicos que encontró el Padre Pedro, cuando vieron un motor y creyeron que era un ser viviente, o al Ezequiel bíblico, y su contacto con seres diferentes, los cuales pensó que eran divinidades. Esto no hubiese ocurrido si el ser humano no tuviera un inconsciente colectivo o una conciencia humana individual y colectiva que le indicara que existe algo inmanente, supremo. O el ser humano no invocaría a ‘Dios’ ante un peligro extremo... En parte esta es la razón por la cual creyó haber visto a un ‘Dios’.

YanovTorah

En nuestra huella universal, en nuestra memoria genética está presente la Presencia Universal o Dios.

En la actualidad, lo que está pasando es que nos estamos comunicando, acercando, a la Conciencia Universal a un ritmo más acelerado que en el pasado porque la ciencia expande la razón, el conocimiento y nuestra conciencia, y cada vez son más los seres humanos que establecen canales de contacto con el 'Dios Universal' que van más allá de los rituales, las oraciones coreadas, rezos individuales o colectivos, los mantras, los bailes, o los cantos religiosos como los gregorianos, y otras formas de hacerlo, con las cuales se vinculaban, a una conciencia superior, los creyentes de las religiones antiguas, constituidas hace siglos o milenios. Ahora, comprendemos que, 'Dios' que por definición es la suma de todos los conocimientos, a más nos acerquemos a la ciencia, al estudio, al saber, más cerca estaremos de la Conciencia Universal.

Podemos afirmar que ahora nos estamos comunicando 'cuánticamente' de forma directa con la Divina Providencia, con El Universo, con Diós, independientemente de cómo quiera llamar a la Suprema Conciencia.

Benjamin West - Joshua passing the River Jordan with the Ark of the Covenant - Google Art Project
Desde épocas bíblicas el ser humano ha tratado de comunicarse con Dios. En tiempos bíblicos lo intentó con el “Arca de la Alianza”

Estas religiones antiguas ayudaron a establecerles a los humanos la creencia racional y psíquica en un 'Dios', corroborando lo que sentían en la intimidad de su conciencia propia los seres humanos. Lo cual fue un papel importante de las iglesias o instituciones sociales que fundaron o practicaron estos credos.

Los libros antiguos de estas creencias son históricamente vitales porque aportan el avance del ser humano, de las convicciones, de las doctrinas, suposiciones, y conjeturas de la humanidad, de su relación con el 'Dios' que se siente dentro de cada ser humano.

En el presente, llegó la hora de actualizar este conocimiento acorde al avance de la ciencia que la misma Conciencia Universal nos provee.

Tomemos el caso del diluvio 'Universal', el cual es citado innumerables veces por distintos libros religiosos antiguos, y por diferentes civilizaciones, para que nos demos cuenta que muchos hechos narrados por líderes o profetas de pueblos o religiones, de esos tiempos, no se corresponden a verdades absolutas ni a mandatos divinos o de algún 'Dios', sino más bien interpretaciones subjetivas y acorde a los conocimientos de esa época, agregándole al escrito o a la tradición oral, el prisma o tamiz cultural o religioso que poseyera el narrador de algún hecho natural, aunque catastrófico.

El diluvio 'Universal' no solo es relatado en la tradición judeocristiana, existen descripciones y reseñas más antiguas o posteriores a la Biblia

En la India, de acuerdo con las Escrituras Védicas, se cuenta un episodio similar: El rey Svayambhuva Manu fue alertado por el Dios Vishnú en forma de pez, sobre un diluvio. El rey Manu construyó un gran barco, alojó allí a su familia, junto al semen de todos los animales para hacerlos renacer luego de la inundación. Entonces, ató la nave a Vishnú –en la forma del pez Matsya- quien lo guió a través de las turbulentas aguas.

En este relato no se habla de guardar animales, sino del 'semen' para hacerlos 'renacer'. ¿Como puede una persona de hace miles de años hablar de inseminación artificial de un semen? ¿De fecundación in vitro? ¿De tener 'refrigerado' o 'congelado' el semen, única forma de que se conserve con vida?...


Vishnu es el dios fundamental de la 'Trímurti'. El es el creador, y el destructor del Universo, además del mantenedor del mismo

También hay tradiciones indígenas como por ejemplo la tradición Maya en América que habla de un diluvio donde el 'Dios' Jurakan, 'Madre y Padre de los Dioses', provoca una inundación total.

Los griegos cuentan otra historia, en este caso es un diluvio producido por Zeus, quien según su mitología era el Padre y gobernaba a los dioses del Olimpo y a los hombres, era el Rey de los Dioses, y Dios del Cielo y del Trueno. Zeus, también habría decidido poner fin a la humanidad por haber aceptado el fuego que Prometeo, un Dios Titán amigo de los mortales, se había robado del Olimpo.

Para los Incas, Huiracocha, Dios de los báculos, igualmente induce un desbordamiento de aguas.

En la mitología de Mesopotamia, aparece un personaje Utnapishtim quien es una persona que sobrevive a un diluvio según relata el Rey Sumerio Gilgamesh.

En las escrituras de las antiguas religiones judeocristianas en el libro del Génesis en su capítulo 7, a partir del versículo primero, se narra detalladamente el diluvio, quizás la versión más ampliamente conocida para las religiones que siguen el Antiguo Testamento.

Allí se explica que Noé, hijo de Lamec, quien era descendiente de Adán, a través de su hijo Set, fue advertido por 'Jehová' del diluvio y le ordenó construir un arca. Noé lo hizo y “Y por causa de las aguas del diluvio entró al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos… De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé. Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra… El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas… y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches… Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió… Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron erradicados de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca…Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días”.

Augsburger Wunderzeichenbuch, Folio 1
Para la época los seres humanos pensaban que la Tierra era plana y su dimensión solo alcanzaba al poblado donde vivía la tribu o comunidad que padeció una inundación por copiosas lluvias

Estas narraciones de libros antiguos nos indican que hubo inundaciones, o lluvias muy copiosas, Estas narraciones de libros antiguos nos indican que hubo inundaciones, o lluvias muy copiosas, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad

Creemos que quienes narraron y escribieron estos pasajes, decían muy probablemente lo que aconteció en su tiempo y en su espacio territorial. Pero, tenemos que señalar que igualmente en la actualidad también hay inundaciones en distintas partes en el planeta Tierra y lluvias copiosas, verdaderos diluvios. No obstante, es importante que nos percatemos que no son diluvios 'universales', ni en toda la Tierra. Para ser universal tendría que inundarse todo el Universo, o al menos el planeta.

Los antiguos podrían haber escrito el vocablo universal para darle una connotación que se trataba de una inundación de todas las partes donde ellos habitaban y conocían. Incluso, cuando en la Edad Media se reescribían o reeditaban los textos antiguos, tampoco quienes lo hacían estaban al tanto de qué se trataba el Universo ni cómo era realmente el planeta Tierra.

Para ese entonces, aún, no era generalizado el concepto de un planeta esférico. La Tierra se pensaba más como plana y no se estaba al tanto de la existencia de todos los continentes. Mucho menos de sistemas planetarios, galaxias, o del universo infinito.

Hace miles de años cuando un ser de esa época detallaba su historia podía decir: “¡Todo se inundó!”, sin embargo ¿Qué significaba todo?, un asentamiento indígena, aborigen, una tribu, un pueblo, una comarca, pero nunca podrían haberse referido al planeta Tierra. Esta es la verdad.

Así como Ezequiel escribió su encuentro con un ser diferente y lo visualizó con la imagen de un 'Dios', la leyenda del diluvio Universal solamente es eso: Una versión mitificada de un hecho natural como todo desastre en el planeta.

La ciencia nos indica que no ha ocurrido un diluvio o una inundación a nivel mundial. Pueden sí, haber existido incontables inundaciones, ríos desbordados, tsunamis, lluvias copiosas y otras catástrofes naturales de distinta magnitud en la mayor parte del planeta en distintos tiempos.

Reputados geólogos indican que, al concluir el período glacial, aumentó el nivel de los océanos y que se presentaron inundaciones como el de la cuenca del Mar Negro.

Otros científicos hablan del posible impacto de algún meteorito que haya causado un cataclismo y tsunamis gigantes.

Lo que sí es importante destacar es que, a través de los tiempos, hemos visto a seres humanos que han intuido, han sentido, o han escuchado, mensajes que han interpretado, y actuado en consecuencia.

Noé y otros profetas, y otras personas escribieron o dijeron haber recibidos mensajes premonitorios de las inundaciones. En otros acontecimientos descritos en los libros antiguos de distintos credos, asimismo, se habla de siniestros semejantes al de Sodoma y Gomorra, o a las circunstancias de Moisés en su guerra con Egipto durante el éxodo.

Esto parece indicar la existencia de una Conciencia Universal eterna, capaz de existir en todo tiempo y espacio y que de alguna manera algunos humanos lograron captar esta conciencia y “ver” esos eventos –para ellos futuros- y salvar sus vidas y las de los suyos.

Otra opción es que fueron contactados por algún 'ser diferente', de otro espacio-tiempo, para advertirles de algún evento o recibir alguna 'instrucción' y que fueron descritos como 'enviados' de 'Dios', o como ángeles, u otras formas de vida 'divinas'.

En el caso de los profetas no olvidemos que ellos hablan de 'sueños' o 'visiones' del futuro. La ciencia habla de intuiciones. Nosotros pensamos que son encuentros de nuestra conciencia con la Conciencia Universal. Ellos podrían haber interpretado que sus premoniciones provenían de un 'Dios'. De alguien que en su mente se los indicó y posteriormente transmitir que 'Dios' se los expreso.

Es evidente que todos estos escritos antiguos quienes lo transcriben son seres humanos. Ningún ‘Dios’ escribió ningún libro religioso. Ni siquiera 'el hijo de ‘Dios’ hecho hombre', Jesús de Nazareth, lo hizo, de acuerdo con el credo cristiano.

Fueron los apóstoles de Jesús de Nazaret quienes apuntaron lo que él dijo en el nuevo evangelio. También, pueden haber sido escritos por seguidores de los apóstoles muchos años después de su muerte.

A la pregunta de sí ¿Los libros antiguos… son escritos de ‘Dios’?... La respuesta única es que no. En realidad, son interpretaciones de los seres humanos de lo que, en distintos tiempos y territorios, ellos pensaron que era la palabra de ‘Dios’.

Los seres humanos son quienes escribieron los libros antiguos y religiosos, refiriendo los hechos ocurridos y en ocasiones mencionaron lo que creyeron eran mensajes de ‘Dios’, bien sean a través de ‘mensajeros divinos’, o producto de las ‘visiones’, o por intermedio de la intuición que les llegó de una conciencia superior.

Redactaron con sus virtudes y defectos, con la subjetividad de cada uno, y con la limitación de los conocimientos que tenían al momento de hacerlo. Y sin saber cuáles pensamientos eran de la Divina Providencia, de ‘seres diferentes’ a los humanos, o los propios pensamientos o 'visiones' de los autores.

Un escrito de hace más de dos mil años y libros antiguos de milenios fueron realizados por seres humanos con conocimientos muy precarios sobre la Tierra, y donde el pensamiento y método científico no existían.

Si bien los escritos sagrados de las diferentes religiones tienen un gran valor en el desarrollo moral de la humanidad, ya no pueden ser el único camino para encontrarse con la verdadera dimensión de un ‘Dios’ Universal y de su Conciencia.

En este momento, no hay que perder de vista que debemos pensar sobre ‘El Universo’, e intentar descifrar la dimensión de ‘Dios’, o de una ‘Conciencia o Presencia Universal’, para comenzar a entender ¿Quién es ‘Dios’? o ¿Quién es esa Conciencia Universal?, porque las referencias de las narraciones antiguas que las religiones integraron en sus libros, cuentan sucesos que se escribieron con lo que los testigos ancestrales pudieran pensar en concordancia con los conocimientos que se tenían en la época que fueron escritos.

De lo que sí disponían estos extraordinarios seres humanos, era el conocimiento de su entorno. Para ellos, su ‘universo’ eran las comarcas o pueblos donde vivían. No podían dimensionar el Universo en toda su magnitud, sin embargo, veían cada noche un firmamento estrellado en toda su dimensión visual. Estrellas, astros, la Vía Láctea y las distintas constelaciones.

En tiempos contemporáneos muy pocos habitantes pueden hacerlo. La luz de las ciudades nos oculta la luz de las estrellas y los astros y la grandeza del Cosmos, que es la magnificencia del Ser Supremo, la magnitud de la Presencia, de la Conciencia Universal, de ‘Dios’

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REFLEJO PARA PENSAR EN ¿QUIÉN ES EL UNIVERSO?

Al mirar tu reflejo ves parte de la Divina Providencia… ves tu conciencia, y la Conciencia Suprema… Ves tus experiencias, tu sabiduría, tus aprendizajes, tu amor, tu alegría, tu paz y tu felicidad… Es el reflejo de tu existencia… Eres tú, como componente de un Universo infinito, y de una Conciencia eterna e inconmensurable…

También, el reflejo te muestra en otra dimensión, recordándote que existes en distintos niveles, en distintos espacios, en diferentes tiempos, en otros Universos Paralelos, y que vives siempre en presente, pasado y futuro… Pero, sigues siendo tú, ú[email protected] y, a la vez, parte del Universo...

Es el momento para comprender que El Universo es Dios. Que estás dentro de Él, que formas parte del infinito Universo. Vives dentro de Dios.

Además, tu cuerpo humano está conformado por átomos, que contienen partículas y subpartículas. Y, que, en estas infinitesimales partes, habita Dios, que está y es todas las partes del Universo. Tu cuerpo físico está lleno de Dios. Y es semejante a todo cuanto existe en El Universo. Es la semejanza de Dios.

Tienes conciencia de ti [email protected] Pero tu conciencia del mismo modo forma parte de una Conciencia Suprema, Universal. Esta Conciencia infinita también está en la tuya. Es esa la voz que escuchas y te guía. Por eso es por lo que puedes comunicarte con El Universo o Dios, e intuyes o sabes que te escucha y responde.

El Universo o Dios, compuestos por partículas que se definen como ondas en la Teoría Cuántica de las Cuerdas, puede estar en todo momento en todas las infinitas partes en distintos espacios tiempos y estar contigo, a la vez que con cada uno que se esté comunicando con Él.

Tus átomos fueron creados hace más de 14 mil millones de años si aceptas la Teoría del Big Bang que plantea que desde ese momento hubo un comienzo. Si no, han existido desde siempre. Es decir, o son infinitos o son eternos. Los átomos de la Tierra y de todo cuanto la habita han existido en el planeta desde hace 4.500 millones de años. Solo han salido de aquí los átomos que conforman las naves espaciales y satélites. Y han llegado los átomos que transportaron meteoritos que aterrizaron. De esos átomos esta hecho tu cuerpo. Por lo tanto, los átomos de tu cuerpo como ser humano, también viven por siempre. Entran y salen de tu organismo cada día y en algún momento lo dejarán definitivamente y seguirán siendo lo que son: eternos o, en todo caso infinitos.

Tu conciencia de igual forma vive desde la creación del Universo, desde siempre y hasta el final del Universo. Siempre has sido tú.

Viniste y vives en la Tierra. Cuando tu conciencia única se transmute en El Universo es que comprenderás que sigues existiendo y quién eres en esencia, y recuperarás todo el conocimiento infinito que conlleva la eternidad. En realidad, regresas a ser quien -infinita o eternamente- has sido.

María Mercedes y Vladimir Gessen

Vista del Espacio desde la Tierra / Foto de Kendall Hoopes en Pexels

Fuente: Libro "¿Quién es el Universo?" de los autores, psicólogos María Mercedes Gessen y Vladimir Gessen @DivanGessen [email protected]

Ilustraciones: Garciart, José García. http://garciar.blogspot.com
Fotos: https://commons.wikimedia.org/wiki/Main_Page
https://www.pexels.com



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